10. Cabello Plateado

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Después de estar casi dos horas completas escribiendo en una computadora su informe, Obito pudo salir de su trabajo, soltó un suspiro de cansancio caminando por las vacías, silenciosas y oscuras calles.

Aún así, a pesar de tener un duro día de trabajo; iba totalmente alerta, nunca se ha sentido confiado cuando camina solo en las calles y gracias a eso, pudo sentir que alguien lo vigilaba desde que salió del manicomio.

El sentimiento de incomodidad se hizo presente en todo su ser. Pero el miedo llegó de golpe cuando sintió como alguien tomaba su hombro con firmeza.

Aguantó el grito del susto y con fuerza se zafó del agarre dándose media vuelta con una mirada seria topándose con un tipo con un cigarrillo.

— Hola — Pronunció con simpleza para luego soltar el humo del cigarro en toda la cara del Uchiha.

— ¿Qué quieres? — Preguntó un poco molesto por la acción descortés del desconocido. Movió su mano de derecha a izquierda frente a su rostro para espantar más rápido el humo. — ¿Y quién eres?

— No importa quien soy, solo quiero saber algo — Respondió, tiró el cigarrillo al suelo y lo pisó con su pie derecho. — Estoy buscando a una persona, creo que tú la conoces

— ¿Yo? — Alzó una ceja, no muy confiado de esas palabras.

— Sí, tú. Solo quiero saber si... En el manicomio donde casualmente tú trabajas — Caminó hacia adelante acercándose poco a poco al Uchiha. — ¿Hay un tipo de cabello plateado como paciente? — En sus ojos podía notar un poco de aburrimiento y pereza.

Definitivamente no confiaba en ese tipo. Para empezar, no confía en los desconocidos. Sabe perfectamente a que paciente se refiere, después de todo nunca olvidará la sensación que sintió gracias a ese cabello de plata.

Eso significa una cosa. Ese tipo debe tener alguna relación con Kakashi Hatake, un asesino. Tragó saliva; quizás el tipo que tiene enfrente justo ahora también sea algún criminal. ¿Por qué estará buscándolo?

— No tengo algún motivo para responder esa pregunta — Respondió con una voz grave y seria. Sin más que decir se dio media vuelta dispuesto a irse de ahí, no quiere involucrarse en asuntos criminales.

— ¿Tanto te cuesta decir "sí" o "no"? — Alzó un poco más su voz para que el chico pueda escucharlo perfectamente. Se quedó en el mismo lugar en la misma posición; sus manos metidas en las bolsas delanteras de su pantalón y sus ojos levemente entre cerrados. Obito se quedó en silencio, rezando internamente para que el desconocido no lo persiga. — Cuando una persona niega mucho una cosa en silencio, es por que se trata de la verdad ¿Lo sabías? — No obtuvo alguna respuesta nuevamente, solamente observó como el azabache se escapaba de su vista entre la oscura noche. Dio un suspiro con pereza, se dio media vuelta tomando su teléfono del bolsillo de su pantalón. Presionó varios números empezando a caminar, dando comienzo a una llamada.

— ¿Qué pasa? — Una voz femenina se escuchaba desde el teléfono.

— Creo que ya lo encontré — Mencionó con pereza. — Igual es el último manicomio de la lista.

— Aún no puedo creer que haya parado en un lugar como ese — Respondió con pena.

— Siempre fue muy precavido, no sé como lo atraparon... Debe estar desesperado en ese momento.

— Ya lo imagino...

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La sala principal estaba totalmente oscura, la luz del sol alumbraba todo el mundo, sin embargo las cortinas en la única ventana evitaban que su resplandor entrara.

Paciente 325 | KakaObiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora