Un tick se hacía presente en el ojo de Deidara, se sentía bastante irritado, pues cierto azabache ha estado molestándolo desde la tarde.
— Deidara-Senpai ~ — Molestó el Uchiha con un tono chillón, abrazó por los hombros al rubio sonriendo con burla.
Nunca fue el tipo de persona que le encanta molestar a los demás por diversión, pero se podría decir que Deidara es una excepción, ver la expresión del rubio es divertido y le parece hermoso; ver una mueca de lado tratando de controlar su ira, sus ojos entre cerrados haciendo que ya no pueda admirar mejor sus orbes color cielo, ese tick en su ojo y como deja caer sus hombros pesadamente. Todo un poema.
Quizás Deidara sea algo duro, cortante sería la mejor palabra. Pero aún así le cayó bien y por eso trata de no molestarlo tan bruscamente, puede que dañe esa suave piel color leche.
— ¡Ya basta! — Colocó su mano derecha sobre el rostro del azabache y lo empujó con bastante fuerza, sin embargo Obito se resistía; tratando de volver a abrazarlo rompiendo la burbuja personal del rubio.
— Deidara-Senpai, no sea malo — Hizo un puchero fingiendo haber sido herido profundamente de forma emocional. Sus ojos brillaron como si en realidad fuese a llorar.
— Rin, ayuda... — Suplicó cuando el azabache volvió a abrazarlo por los hombros juntando una de sus mejillas con la del contrario cariñosamente. — Este tonto no me deja en paz, hm — La castaña solo empezó a reírse un poco colocando su mano derecha sobre su boca, eran tan tiernos y divertidos frente a sus ojos.
— ¡Hey! No soy tonto — Se alejó un poco de él, sin embargo sus manos seguían sobre los hombros de Deidara.
— Claro que lo eres — Vio desafiante aquellos ojos oscuros como la noche. — Tonto, tonto, tonto — Repitió con un tono de burla y al mismo tiempo de molestia.
— ¿Puedes ser menos directo? — Preguntó Rin. — Aún estamos en el trabajo, más respeto — Su frente se fruncio un poco mientras que entrecerraba sus ojos; colocó sus dos manos sobre su cintura. Esa imagen era el paraíso de Obito, haciendo que un ligero sonrojo apareciera en sus mejillas, por suerte nadie lo notó.
— No pidas lo imposible, hm — Deidara se cruzó de brazos girando su cabeza a la derecha cerrando los ojos con su frente fruncida; evitando todo contacto visual.
— ¿Qué tal un apodo? — La expresión de Rin se volvió a una relajada e inocente.
— ¿No es muy infantil?
— A ti te queda rubia teñida — Mencionó el azabache hablando con burla.
— ¡No me jodas! — Regresó su mirada, viendo con furia al chico que no a dejado de abrazarlo.
— Obito estamos buscando un apodo para ti — Dijo Rin con un tono amable. — Pero uno lindo, no apodos extraños que siempre usan los hombres
— Nosotros no usamos apodos extraños — Defendió Obito ignorando el grito que le dio el rubio anteriormente.
— ¡Le acabas de decir rubia teñida a Deidara! — Gritó haciendo un puchero cruzándose de brazos, captando la atención de los demás psiquiatras, el rubio se quedó en silencio sintiéndose avergonzado cuando todas las miradas se clavaron en él, Obito solamente se quedó embobado admirando la ternura de la castaña. Volvió a su expresión relajada.
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Paciente 325 | KakaObi
Hayran KurguEl amor puede perpetrar pecados; pero también puede hacer que te arrepientas de ellos. Sabía que debía pararlo desde el inicio, pero me embriagaba ante el reflejo de su alma que pasaba en sus cristales rotos llenos de penumbra. Sabía que no era lo...
