35. Escape

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Chiyo observó detenidamente a Kakashi, puede que sea una anciana, pero no es tan fácil de engañar y Kurenai lo sabe muy bien.

—Espera, tú eres... —dijo con una voz dudosa, extendió su mano para alcanzar el rostro del peliblanco con la intención de quitarle la mascarilla. Sin embargo, Kakashi se alejó y eso sólo hizo que las dudas en la anciana desaparecieran—. ¿Kakashi Hatake? ¿Qué haces aquí afuera? ¿Kurenai, qué estás haciendo? —preguntó con el ceño fruncido con completa molestia y desesperación, un criminal estaba vagando libremente en los pasillos del manicomio, ¡es terrible!

La azabache se mordió el labio sin saber qué decir, si Chiyo abre la boca todo el plan se irá al diablo.

—¿Tú lo sacaste? ¡¿Qué rayos te ocurre?! ¡Contesta! —gritó con seriedad y superioridad, pero gracias al silencio de Kurenai entendió todo.

Parece que esa muchacha profesional en la que tanto confiaba resultó ser una traidora.

—Será mejor que guarde la calma si no quiere resultar herida, señora —pidió Kurenai, aunque el intento fue inútil. Chiyo la observó con completa decepción mientras sacaba de su bolsillo un boquitoqui, estaba a punto de presionar un botón para avisarle a los guardias, pero fue interrumpida por una mano que tomó su muñeca con brusquedad.

Kakashi no perdió el tiempo, apretó con fuerza la muñeca de Chiyo haciendo que esta soltara el aparato, la anciana comenzó forcejear para separarse del criminal, pero sus fuerzas habían dejado su cuerpo desde hace años, era imposible alejarse de esas dos ratas.

El Hatake hacía todo lo posible para no perder el equilibrio, pero si la abuela seguía poniendo resistencia, cualquiera de los dos podría caer en cualquier momento.

—¡Señora Chiyo! —gritó Rin desde el final de las escaleras que llevaban al cuarto piso. Hace un buen rato que la estaba buscando y cuando la encuentra, se topa con una escena muy peligrosa y algo confusa. Pero por seguridad, colocó su mano sobre la tapa de plástico que protegía un botón de emergencia, colocado en la pared.

—Rin, ¡toca el botón! —ordenó Chiyo.

La castaña abrió la tapa con rapidez y tocó el botón bastante asustada, una alarma empezó a resonar por todos los pasillos alterando a varios empleados y a los pacientes.

Anko observaba todo desde las cámaras, cuando la alarma se activó algo falló en el servidor del manicomio y las cámaras volvieron a enfocar sus perspectiva original.

No, no fue un fallo exactamente. Cuando la alarma se activó la seguridad en el servidor aumentó y fue expulsada, volver a entrar llevaría más tiempo y sería algo innecesario si los guardias ya conocen la ubicación de Kakashi y Kurenai.

—Las cámaras fallaron, corran antes de que los guardias vayan hacia ustedes —comentó Anko.

No era necesario hablar más, Kurenai comenzó a bajar las escaleras con prisa, Kakashi hizo lo mismo, pero la señora Chiyo intentó detenerlo tomando la manga de su bata, por desgracia su fuerza no fue suficiente y por el tirón que dio el asesino para zafarse de su agarre, perdió el equilibrio, se resbaló en el escalón y comenzó a caer por la escaleras.

Los dos criminales ignoraron por completo la tragedia de la mayor, bajaron las gradas con rapidez para escapar mientras que un grito desgarrador por parte de Rin se escuchó por todo el pasillo.

La castaña corrió para auxiliar a la anciana, Rin no es una doctora como tal pero sabe un poco para cuidarla mientras llegaba la ayuda, sin embargo, el hecho de que un asesino andaba suelto por el manicomio y ver lo trágico que fue el accidente de Chiyo, la tenía bastante sorprendida y alterada.

Paciente 325 | KakaObiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora