Kakashi estaba acostado nuevamente en su cama, después de todo no tenía nada que hacer; si bien él suele ser un flojo, debe admitir que extraña sus días de libertad, los días en los que podía moverse libremente con un cuchillo en mano, aunque afortunadamente, falta poco para conseguirla de nuevo.
Pero ¿Realmente debería sentirse afortunado? Es decir; desde que entró al manicomio perdió toda libertad, sí, sin embargo también ha conocido a alguien con quien siente confianza, nada más ni nada menos que Obito. Sin bien no lo conoce mucho, y viceversa, cada vez que está cerca de él, siente un ambiente agradable que lo hace sentir relajado.
Es como si, inconscientemente, ellos se entendieran entre sí; sin mencionar ninguna palabra, sólo en la sonata del silencio y el vals de sus miradas, no importa si suena loco, a fin de cuentas está en un manicomio.
Pareciera que Obito fuera un vaso medio lleno y él, un vaso medio vacío. Cuando están juntos, finalmente están completos.
Sólo queda un día, mañana probablemente, será un día domingo; por suerte Obito no trabaja ese día, así que... Por si las cosas salen mal, ese chico no saldrá afectado.
Por lo tanto, quizás sea momento de decirle toda la verdad sobre su pasado a su psiquiatra; si se va sin decir nada, se sentirá un poco mal, Obito sólo intenta ayudarlo y dejar todo con los cabos sueltos sería muy cruel de su parte, injusto exactamente. No sería la manera correcta de agradecer la compresión, amabilidad y... Amor que le ha dado ese joven.
Escuchó como tocaban la puerta de la habitación, ya era costumbre de Obito tocar la puerta dos veces para después entrar.
Inmediatamente se dio media vuelta para ignorarlo, porque no hay nada mejor que molestar al psiquiatra.
— Kakashi, es hora de tus medicamentos — Comentó dejando un vaso de agua en la mesita de noche, observó con el ceño fruncido la espalda de su paciente, definitivamente ese idiota no tiene nada que hacer... Literal. — Vamos, no hagas mi trabajo más difícil.
— Kakashi no está, Kakashi está durmiendo — Respondió con los ojos cerrados.
— Oye, tengo prisa ¿Sabes?
— Oh, eso es nuevo — Comentó con curiosidad. — Y ofensivo — Recalcó con un tono fuerte sintiéndose indignado. — Soy un paciente más, debes tratarme como tal, si no haces bien tu trabajo puedes tener muchos problemas.
Obito hizo un pequeño puchero, en ese momento no tenía palabras para contradecirlo; en su mente todavía se encontraba aquella larga charla que tuvo con su tío, la cual es muy importante ese día.
Kakashi sonrió ante tal expresión, sin duda el azabache se veía bastante adorable; si tan sólo tuviese sus brazos libres, lo tomaría en ese momento de la cara para darle un beso.
— ¿Por qué tanta prisa?
— Bueno, ejem... — Se quedó en silencio por unos cuantos segundos, pensando como explicar el motivo de su urgencia. — Verás... Digamos que hoy vendrá un hombre importante, y quiero ver a ese hombre — Soltó, era verdad.
Obito, Deidara y Rin son el trío chismoso del manicomio, el rubio le contó al Uchiha que ese día llegaría nada más ni nada menos que Hashirama Senju; pero no estaría mucho tiempo en el manicomio, parece que sólo hablará sobre unas cosas con la actual persona que dirige todo el lugar, Tsunade Senju, su nieta.
¿Cómo es que consiguieron esa información? Bien, ser amigo del amigo del nieto de una señora importante en el manicomio tiene sus ventajas, así es, estamos hablando de cuatro personas aquí, Obito, Deidara, Sasori y Chiyo.
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Paciente 325 | KakaObi
Fiksi PenggemarEl amor puede perpetrar pecados; pero también puede hacer que te arrepientas de ellos. Sabía que debía pararlo desde el inicio, pero me embriagaba ante el reflejo de su alma que pasaba en sus cristales rotos llenos de penumbra. Sabía que no era lo...
