Obito bostezó por al menos diez segundos, sentado en su cama en plena mañana, ya se habían acabado sus cortas vacaciones así que era momento de volver al trabajo. Ya que no fue culpable de todo el suceso, sino más una "estúpida víctima" —según Deidara—, no perdió su puesto. Aunque pidió trabajar sólo en el piso de niños, por el momento, sus superiores no tardaron en quejarse por el poco personal que hay en el resto de pisos, pero al día siguiente aceptaron su pequeña y simple petición, por alguna razón.
No es como que quiera quedarse estancado a nivel profesional, pero no se sentía mentalmente preparado para tomar tanta responsabilidad después de todo lo que sucedió, incluso llega a creer que no es muy bueno en su profesión como tener que tratar con pacientes que requieren más paciencia, formalidad y capacidad, con sólo recordar a Kakashi sabe que no está listo para eso.
Se levantó y continuó con su rutina, no había mucha diferencia comparada con los días anteriores a lo largo de su adolescencia y adultez, levantarse ligeramente temprano —o eso es lo que creía él, cuando en realidad era tarde—, desayunar sólo un pan y café y después ir a trabajar. Era increíble como el mundo era capaz de girar y seguir su rumbo, como todo parecía tan natural mientras que Obito en su interior no hace más que complicar por completo su vida.
Entonces mientras pensaba en como comenzaría una rutina ordinaria como si nada hubiese pasado, recordó que hay un intrometido en esa rutina, al menos ese día.
Había olvidado a aquel fotógrafo en el parque y que se volvería a encontrar un él, ¿cómo pudo olvidar ese detalle? Después de todo no quiere que una foto suya esté a manos de cualquier persona, así que más le vale a ese raro hombre cumplir con el trato.
Salió de su casa pensando que iría al parque en su hora del almuerzo, más o menos esa fue la hora que lo encontró el día anterior. No es como que le guste mucho la idea de saltarse la hora de la comida, de hecho él siempre ha amado comer, pero la realidad era que en esos días y en esos momentos el hambre era lo de menos, aún no se sentía del todo bien como para ser un golozo como todos los días, naturalmente el apetito se convertía en lo de menos.
Como adulto responsable debería hacerse cargo de ese problema, como profesional también debería hacerse cargo de ese problema. La cosa es que era adulto, profesional pero no responsable. La dura etapa de la adultez, donde más difícil es prestar atención a ciertos detalles por las vagas ideas que rondan en la cabeza.
Dio un brinco cuando su teléfono comenzó a vibrar en su bolsillo, sin pensarlo mucho lo tomó y contestó la llamada, escuchando la voz de Deidara.
—Obito, ¿ya estás en el trabajo? —preguntó directo el rubio, quien aún debía guardar reposo en su casa.
—Estoy yendo —dijo despreocupado, con algo de pereza.
—¿Aún? Llegarás tarde —regañó.
—Bueno, es que me topé a una abuelita en el camino...
—No empieces con tus excusas —interrumpió—. Pero bueno, tu ineptitud me sirve, ¿crees que puedas pasar a mi casa? Necesito que le lleves unos papeles a Sasori-danna, hm.
Obito sintió un escalofrío recorrer por toda su espalda, no es como que le guste hablar mucho con Sasori, es tan frío, cortante y su mirada es mucho más asesina que la de su abuela, siente que en cualquier momento se le lanzará encima por el más mínimo error en sus palabras o acciones, ni siquiera entiende como Deidara es capaz de juntarse con tanta naturalidad a él.
—¿Papeles? ¿No estás descansando, senpai? —preguntó Obito.
—Bueno, sí. Pero es papeleo que iba a terminar antes que ocurriera, bueno, ya sabes —explicó—. Así que los terminé en casa, ¿puedes o no?
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Paciente 325 | KakaObi
FanfictionEl amor puede perpetrar pecados; pero también puede hacer que te arrepientas de ellos. Sabía que debía pararlo desde el inicio, pero me embriagaba ante el reflejo de su alma que pasaba en sus cristales rotos llenos de penumbra. Sabía que no era lo...
