41. Al Abrir Una Puerta

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Hay un momento de la vida en la que no puedes evitar hablar o pensar sobre el cómo pequeñas acciones puedan cambiar por completo tu estado de ánimo según el contexto, un día puedes abrir la puerta de tu casa porque sabes que irás a jugar con tus amigos en el parque, al otro día puedes abrir la puerta de tu casa con la idea de que irás a un cementerio para visitar a un conocido o un ser amado.

El tiempo pasa, la vida también.

Obito soltó un suspiro mientras recostaba su frente en la puerta de su casa, con su mano derecha sobre la perilla, tembló por unos segundos conteniendo la respiración, hasta que tuvo la fuerza suficiente para abrir la puerta.

¿Cuánto tiempo había pasado desde aquel suceso en el manicomio? Poco, tres días o cuatro días, a lo mejor.

Ya se sentía mejor respecto a su resfriado, también visitó a su explosivo amigo para ayudarlo en sus tareas diarias, de esa forma su brazo y hombro se mantendrían en reposo. También habló un poco con sus tíos, todo pasó muy rápido. Obvio el manicomio entró en una gran polémica en toda la ciudad y muchas cosas se habían congelado en el trabajo, debían re organizar muchas áreas, sobre todo la seguridad, algunos empleados no podían ir a trabajar porque fueron afectados de alguna u otra forma en el ataque.

Deidara no podía asistir, era una orden, hasta que su hombro mejorara por completo. Por otro lado, estaba Sasori, quien se encargó del funeral de su abuela, pero no tardó nada en volver a su trabajo como si nada hubiera pasado.

La señora Chiyo...

"Una anciana trabajadora del manicomio  quedó en mal estado después de caer por las gradas de la instalación, esto sucedió al intentar detener a uno de los responsables del ataque. Los doctores intentaron salvar su vida, pero falleció en el hospital a las diez y media de la noche".

Eso fue lo que pusieron en la prensa.

Era difícil creer que esa vieja testadura ya no estaría a su lado en el trabajo para hacerle la vida cubitos cuadrados, era doloroso, ni siquiera quería pensar a futuro y crear los escenarios donde están todos menos ella.

Aunque sólo era una compañera y superior en el trabajo, Obito le tomó cariño a esa vieja, desde que falleció el ambiente era pesado, le hubiese gustado que la señora Chiyo tuviera una muerte más... Tranquila.

Abrió la puerta y salió de la casa, observando un precioso cielo azul, esperaba que estuviera nublado y lloviendo, no quería que la naturaleza estuviera feliz por la pérdida de la señora Chiyo, le resultaba egoísta, cuando en realidad el único egoísta en ese momento era él.

Pensaba que quizás... Si tan sólo hubiera sido más cuidadoso, todo ese problema no habría ocurrido, su amigo no estaría herido y la señora Chiyo estaría viva. Pero incluso siendo un profesional se dejó engañar por esa mujer de ojos carmesí.

Sentía que todos los problemas a su alrededor estaban sucediendo por su culpa, que las personas que lo rodeaban siempre salían afectados por él. Nunca había sentido esa sensación tan horrible, esa angustia en el corazón y un sentido tan grande de irresponsabilidad.

Todo era confuso, sentía que odiaba a Kakashi, pero por otro lado no, entonces eso lo hacía odiarse a sí mismo. Sus valores, sus pensamientos, sus sentimientos, su rencor y su amabilidad se contradecían a cada segundo, a tal punto que podría jurar que habían dos seres pensantes en un sólo cuerpo y cada uno luchaba por resaltar más que el otro.

Por culpa de Kakashi la señora Chiyo falleció, eso lo tenía claro y por eso lo odiaba, no quería verlo ni en pintura y olvidarse por completo de ese idiota. Y otro lado de él tenía en mente las cosas que pasó con Kakashi y como fue capaz de empatizar con sus acciones desagradables.

Paciente 325 | KakaObiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora