36. En Detención

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Las gotas de lluvia golpeaban el dorso de las manos que ocultaban su rostro deprimido. Obito aún no tenía ganas de levantarse, pero tarde o temprano lo tendría que hacer, no sabía si regresar al manicomio o regresar a su casa.

Después de pelear con Kakashi, todos sus ánimos se cayeron hasta el suelo, su sentido común se resbala de su mente y no tiene ni idea de cómo actuar. Se sentía perdido, era como si se hubiese salido del rumbo de la vida y no puede controlar sus propios pensamientos y su cuerpo como para regresar por el buen camino.

Su ropa se mojó por completo, su cuerpo tiembla del frío y lentamente obtiene un tono pálido, indicando que está a punto de enfermarse y tratando de avisarle al azabache que no es buena idea quedarse ahí por más tiempo.

Obito tomó aire y soltó un suspiro tembloroso, por el frío y por sus emociones inestables que lo hacen sentirse algo ansioso, incómodo y en cierto punto deprimido y confundido. Se levantó sintiendo un fuerte dolor de cabeza por lo que dirigió una mano sobre su frente como acto de reflejo.

Se quedó quieto por varios segundos esperando a que el dolor desapareciera, eso no sucedió pero al menos el dolor disminuyó lo suficiente como para empezar a caminar.

Se dirigió lentamente a la salida del callejón y al doblar hacia la derecha, observó el para nada discreto grupo de civiles rodeando la entrada del edificio para informarse de la situación.

Por supuesto y como era de esperarse, la prensa y los noticieros también estaban ahí.

Obito soltó un suspiro regresando al callejón, era imposible entrar al manicomio de manera desapercibida, sería difícil pasar entre tanta gente y si algún periodista se fija en el uniforme que lleva puesto, rápidamente comenzará a lanzarle todo un bombardeo de preguntas.

Tachando la entrada principal como zona de peligro, decidió ir por la entrada trasera para adentrarse al manicomio con mayor cautela y tranquilidad.

Quizás hubiese sido mejor ir directo a su casa, pero necesitaba saber qué rayos estaba sucediendo adentro del edificio, hace poco habían hombres matándose entre sí en la recepción, tanto los empleados como los pacientes estaban alterados, espera que todo se haya calmado, al menos un poco.

Y también debería ayudar a revisar el estado de los pacientes, claro, si es que antes no lo regresan a su casa por llevar el uniforme sucio de agua del suelo y un poco de lodo.

Logró entrar por la puerta de atrás, aunque le sorprendió que esta no tuviera su seguro puesto, naturalmente esa puerta se mantiene bajo llave, a excepción de los días miércoles, es cuando los empleados de limpieza sacan la basura y utilizan la puerta trasera para sacar todas las cosas de manera simple y sin que la gente lo note demasiado.

Entró y caminó por los pasillos del edificio, pensando si ir a ver a Naruto o buscar a Rin, le preocupa que ella siga en un mal estado por el incidente de la señora Chiyo.

Hablando de esa anciana, ¿cómo estará?

Se asomó a la recepción para ver el ambiente, como era de esperarse habían varios hombres que perdieron la vida, otros estaban heridos y aquellos hombres que ayudaron a Kakashi y Kurenai a escapar ya se habían retirado, o al menos la mayoría, ya que algunos fueron capturados por la policía.

Obito tenía planeado buscar a Rin o a Deidara, pero la voz de un oficial hizo que diera un brinco del susto.

—Buenas tardes —saludó el oficial Yamato.

El Uchiha le dirigió la mirada confundido.

—Buenas tardes —saludó Obito amablemente—. ¿Puedo ayudarle en algo?

Paciente 325 | KakaObiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora