¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Otro día de práctica nocturna. Los cuatro se quedaron limpiando para poder al fin cerrar el gimnasio, o bueno, Kageyama e Hinata se encontraban limpiando, mientras que Nishinoya y Tanaka bromeaban una y otra vez sosteniendo las escobas pero sin hacer absolutamente nada con ellas. Las carcajadas de ambos eran tan estruendosas que resultaba sorprendente la ausencia de Ennoshita, para silenciarlos y mandarlos a limpiar.
- "Noya-san, ¿Cuánto es 1+1?" - pregunta Tanaka, tiene las mejillas rojas de tanto reír y alza las cejas de forma sugerente, ya se puede saber el rumbo que gira la conversación.
- "Dos, ¿por qué?" - la obviedad era notoria en su respuesta, pero aún así Yuu sonreía, se moría por saber cuál sería el remate de su respuesta. Tanaka no contestó al instante, y al gobernar por unos segundos el silencio luego de tanto alboroto, los ojos del dúo de raros curiosos se dirigieron a la figura de los mayores.
- "No," - la negativa hizo extrañar al líbero, mucho más el silencio que le siguió a ello - "es 42". - continua, levantando un poco su pelvis.
Nuevamente silencio.
Nishinoya no preguntó nada más, se queda mirando a un punto fijo recalculando lo que acababa de decir su amigo. Fue como si su cerebro estaba intentando atar cabos para explicar eso. Y, al fin lo entendió. La carcajada que le siguió a ello fue aún más ruidosa que las anteriores.
Kageyama, quien no se había perdido ninguna de las últimas palabras dichas se sonrojó rápidamente, entendiendo de inmediato el chiste. Un estúpido chiste, pero muy bueno a su consideración.
- "Oi, Kageyama." - Shoyo le empuja levemente con el codo, ganándose así la atención de su amigo - "¿A qué se refieren? Estoy seguro que 1+1 es 2." - Tobio se quedó mirando fijamente a la figura contraria, preguntándose como se es posible ser tan tonto y lento.
Entre sus pensamientos circulaba si le dice o no, si o no. Fastidiar a Shoyo implicaría también fastidiar al imbécil de Tsukishima, visto desde cualquier lado es una completa ganga.
- "Verás, idiota." - pasa un brazo por el hombro ajeno, obligándose a acercar aún más - "El 1+1 se refier."
- "¡Ustedes dos!" - Ennoshita al fin había llegado, ganándose la mirada de los cuatro presentes, especialmente de los dos mayores, para quienes iba dirigido el regaño. - "Hasta allá se escuchan sus risas. Quédense y terminan de limpiar. Kageyama, Hinata, pueden volver ya."
- "¿Hoy vuelves con Tsukishima no?" - continúa Kageyama - "Pregúntaselo." - dice, al ver el asentimiento del pelinaranja. Ya quisiera poder presenciar como es que el sabelotodo manejará la ingenuidad de su tonto amigo.
Shoyo agradece y corre sin esperar a los vestidores. Kei debía de estarle esperando para ir juntos a su casa y no quiere que pase más tiempo. Había sido una semana un poco complicada y extrañaba profundamente los brazos de su novio.
Ahora, ambos iban regresando a la casa de Kei. Había pedido permiso a su mamá, así que se podía quedar a dormir en la casa de su novio. Fin de semana por lo cual mañana no tendría que despertar tan temprano y se relajaría con la presencia de Tsukishima. El rubio iba llevando la bicicleta del mayor, y, ante tanto inusual silencio decide romperlo, aunque ambos llevaran cada uno un audífono que reproducía música de su álbum, la falta de movimiento o sonidos de Shoyo era extraño.
- "Shoyo, mis papás no se encuentran, ¿quieres curry o compramos algo?"
- "Con curry está bien." - el mayor responde vagamente, la incertidumbre de Kei es cada vez mayor, pero no es como si él se viera molesto, sino más bien distraído.
- "Entiendo."
No volvieron a intercambiar palabra hasta que llegaron a la casa del menor. Y era verdad, la familia Tsukishima no se hallaba en casa, todo estaba oscuro y tuvieron que iluminar las habitaciones ellos mismos. Así que, mientras Hinata se daba una ducha Tsukishima calentó la comida y la sirvió.
La comida fue casi igual. No es que Kei pidiera una actitud 100 % alegre todo el tiempo a su novio, solo que, había algo raro.
- "¿Paso algo?" - preguntó el rubio, pero lo único que obtuvo fue una mueca extrañada del mayor, quien lo miraba raro y confuso.
- "No, ¿por qué?"
- "En el camino estuviste muy silencioso, incluso sonó tu música favorita y no bailaste ni cantaste al escucharla." - explicó. Shoyo asintió, entre avergonzado y feliz a la observación que tenía Tsukishima en él. Se le veía tan frío y sarcástico por fuera y en realidad es tan lindo y amoroso por dentro.
- "Ah, perdón." - dijo finalmente. Recogió ambos platos y luego los dejo en el lavadero. - "Es que Noya-san y Tanaka-san tuvieron una conversación un tanto extraña hoy, Tanaka-san le preguntó cuánto es 1+1 a Noya-san a lo que le dijo 2, pero le dijo que no, sino 42 ¡Incluso se comenzaron a reír!"
Tsukishima suspiro exageradamente y Shoyo le miró con la cabeza ladeada confundido, ¿en serio eran sus mayores? Sin embargo, al ver la cara de confusión de Hinata soltó una sonrisa, era tan lindo.
- "Es un chiste de doble sentido."
Ambos se sentaron en la sala de estar, uno al lado de otro. Kei estaba a punto de agarrar el control remoto pero seguía atento a las reacciones de su novio, se le notaba en toda la cara que seguía confundido.
- "Oh..." - el mayor se quedo mirando a su pareja. Tsukishima se agachó un poco, acercando sus labios a la oreja contraria, y cuando estaban lo suficientemente cerca como para que Shoyo sintiera el aliento ajeno al tacto, terminó de explicar.
- "1+1 es 42, tú y yo, tú en 4 y yo en 2" - dijo, y en los segundos que le tomo alejarse notó el cambio de color en el rostro de Shoyo. - "¿Saciada tu curiosidad?"
Shoyo no contestó en seguida y Kei le miró curioso.
- "Kei..." - dijo bajo, casi susurrándolo como si estuviera probando terreno peligroso, y cuando pudo comprobar que toda la atención de su novio estaba puesta en él, se sentó a horcajadas suyo, dejando sus manos en los hombros contrarios y acercándose lentamente. - "Probémoslo."
- "Quien diría que la cara de inocente lo tienes el doble de caliente" - sonrió de lado, mientras acomodaba sus manos adentro de la tela que recién se había puesto el mayor, acariciando lentamente y a la vez sentía como la piel respondía a su tacto.
- "¿No quieres?" - puchereo Hinata, pero sabía que era mentira, solo que le encantaba provocarlo. Las palabras fueron reemplazadas por el sonido de los besos que daba Kei, quién recorría su cuello lento y profundo, como si fuera terreno extraño que nunca hubiera explorado, pero ambos sabían que no era así.
- "Nunca dije eso" - el mayor sonrió ante lo dicho. Kei se paro cargando a Shoyo en sus brazos, y este ya acostumbrado enrosco sus piernas en el torso del rubio, siendo llevado al piso de arriba.
Shoyo puede que no entienda los chistes de doble sentido, pero eso no significaba que era totalmente inocente en el ámbito sexual.
- Inocencia -
Agradecida con ustedes por haber dejado sus comentarios. C:
¿Alguna duda respecto a esta historia?
Nos vemos, Samaya.
Pdst nueva: Este en especial me da mucha vergüenza, pero ya quedo medio decente creo yo