¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-Tsukishima, mi hermana está en la casa, no hay problema con eso ¿no?
El mayor se encontraba un poco nervioso, en si no fue tan difícil de convencer al rubio para que lo ayudara con el inglés, sino la distracción que su hermana menor pueda ser, en especial cuando se trata de amigos nuevos de él.
-No la hay, solo no te distraigas.
-Uh, está bien- "supongo" pensó el de baja estatura, solo esperaba que Natsu no dijera algo comprometedor, sacudió su cabeza tratando de alejar aquellos pensamientos y se concentro en disfrutar del frío aire que golpeaba su rostro, a bordo de su bicicleta que ahora era manejada por el rubio.
Cuando al fin llegaron a la residencia Hinata y tocaron el timbre, se pudieron escuchar pisadas que iban corriendo, Shoyo sonrió al imaginar a su hermana, que cada vez que se acercaba la hora de su regreso y se escuchaba el timbre, dejaba lo que fuese que estaba haciendo para ser la primera en abrir la puerta a su adorado hermano mayor.
- ¡Hermano! -la menor sonrió al abrazar a Hinata.
-Estoy en casa- aún en los brazos de su semejante, Natsu sintió una mirada ajena, que al voltear para encontrarse con aquella mirada pudo dar con unos ojos color avellana; que la miraban con evidente curiosidad, inconscientemente se escondió detrás de Shoyo.
-Son casi idénticos.
- ¿Tú crees? -rio un poco, a decir verdad, se lo decían a menudo- Bueno, Natsu él es Tsukishima, Tsukishima ella es Natsu.
La menor se acercó un poco, reconocía esa cara de algún lado, en tanto el rubio se agacho para saludarla.
-No me presente como es debido, Tsukishima Kei- un recuerdo se le vino a la mente de la pequeña, de aquellas fotos del club de voleibol que su hermano tenía enmarcadas en su habitación.
- ¡Ah! Kei-chan, es el que le gu- antes de poder continuar, la mano de Shoyo cubrió la pequeña boca de su hermana, dejando también al rubio bastante confundido e intrigado por las palabras sin finalizar.
-Natsu aún es pequeña, se confunde- sonrió nervioso y le dio una mirada cómplice a su hermana, ella asintió entendiendo la situación- ¿Pasamos?
Adentro de la casa los estudiantes de preparatoria acomodaron sus cosas y se sentaron en la sala, Natsu desde lejos miraba curiosa a los dos.
-Es curioso, cuando tú lo explicas parece fácil pero cuando la profesora lo hace, no.
- ¿No será porque piensas cuando acaba la clase para la práctica? -sonrió sarcástico, y al ver la expresión del otro supo que había dado en el clavo, la única vez que le tocó hacer trabajo en grupo con el salón de Shoyo, y por azares del destino con el mismo pelinaranja, Hinata se ponía muy ansioso por la hora, para que empezara la práctica .
Dos horas ya habían pasado sin descanso, en las que Shoyo había mejorado su vocabulario como la pronunciación de las palabras, pero estaba bastante satisfecho con su avance, como Tsukishima, al ver el empeño que ponía el mayor en poder mejorar, lo único malo era que ya se estaba haciendo considerablemente tarde.
-¿Quieres unos bocadillos antes de irte?
-Ah, sí, por favor.
-Bueno, ahora vuelvo.
Casi al mismo tiempo que el pelinaranja salía de la habitación, unos mechones del mismo color aparecían, mirando desde cierta distancia al rubio que solo fingía no haberse dado cuenta de la presencia de la menor.
-Te gusta mi hermano, ¿no? - el rubio lo miro sorprendido, mas no negó nada y dejo los útiles a un lado para prestar su completa atención a la minuciosa pequeña.
- ¿Por qué piensas eso?
-Lo miras como papá mira a mamá- la menor sonrió, creyendo razonable su evidencia.
-Te confieso algo y lo mantienes en secreto ¿aceptas, enana?
- ¡Sí!
-Me gusta, enano y molestoso, pero me gusta- sonrió seguro.
La menor lo pensó un poco, el rubio le daba seguridad en sus palabras, y también confianza, no como los otros que solo sentía malas intenciones de ellos, ni sabía como explicarlo, solo sentía que aquel hombre que estaba parado frente suyo le haría muy feliz a su hermano, además también Shoyo se pondría muy feliz al saber que era correspondido.
- ¿Lo cuidarás?
-Lo prometo.
- ¿Con la garrita? -la peli-naranja acercó su dedo meñique, casi rozando la mano del contrario- Mi hermano me dijo que una promesa de la garrita es una trato que no se puede romper por nada del mundo.
-Con la garrita- Tsukishima entrelazo ambos meñiques y con la otra mano acaricio el cabello de la menor- Eres una buena hermana.
- ¡Gracias! -sonrió y le recordó la sonrisa de Shoyo, con los ojos cerrados y dejando notar sus bonitas pestañas rizadas, una mueca; esta vez, formada por los inocentes labios de una niña.
- ¿Me harías un favor?
- ¡Sí!
Al notar tanto silencio, Hinata llego un poco confundido con bebidas en mano, viendo a los dos susurrando y en cuclillas.
- ¿Algo que deba saber?
-Nada- los dos se miraron cómplices, Shoyo solo ignoro y se alegro por la situación, al saber que ambos se podían llevar así de bien.
-Bueno, me debo de ir.
-Gracias Tsukishima, por ayudarme y hacernos compañía.
-De nada, enanos.
Cuando el rubio se fue, ambos peli-naranjas se miraron.
-Uno ya se acostumbra a que le digan así- el mayor solo vio una sonrisa en su hermana, como las veces que tiene algo en mente- ¿Qué tramas?
-Es un secreto.
-Trato-
No sé pero esta es una de las historias que más me gustaron 🥺
Una vez más, un gusto que me sigan leyendo :D
¿Alguna duda respecto a esta historia? *inserta emoji de brillito que no lo encuentra en la laptop 😾*