Capítulo 1: Te conozco, muchacho.
Un día hermoso se podía ver desde el lugar en la cama en el que Harry estaba recostado viendo el televisor, por lo menos desde allí, sin moverse, apenas haciendo el sube y baja de su pecho al respirar, en la comodidad de su departamento, él no podía dañar algo.
Buscó el mando a distancia entre el edredón de la cama para cambiarle de canal a la televisión cuando los comerciales aparecieron, una vez que lo encontró, tiró de él varias veces porque éste estaba atorado entre las sábanas de la cama. Tiró de él una vez, dos veces, otra más. Incluso se puso de rodillas en la cama para tirar con más fuerza del mando, pero seguía sin salir. Un último y fuerte tirón, hizo salir el control de entre la tela, fue directo a la pantalla en la encimera, quedando en medio del televisor, atravesando el aparato.
Harry lo miró desde su lugar sobre la cama con los ojos bien abiertos, imaginaba que ese tipo de cosas no las cubriría una garantía de un año, porque para empezar no sabía cómo un mando se enreda de tal forma en la tela, o cómo éste podía atravesar la televisión.
Lo mejor sería ir a dar una vuelta para encontrar trabajo, de nuevo.
Se levantó de la cama, moviéndose con menos lentitud que el día anterior, ahora la energía estaba de su lado. Y ya no era miércoles, otra razón para levantarse.
Era mantenido por su tío, el típico tío millonario dueño de una gran granja que todos tenemos en nuestra vida. Después de que los padres de Harry fallecieron en ese accidente dentro de su casa, el tío Jamie se había ofrecido a darle todo lo que necesitara, al principio no creía que hubiese forma de aceptar aquello pero luego de ver que nada en los Estados Unidos iba a funcionar, tomó la ayuda del tío Jamie.
Gracias a él, tenía un departamento en el centro de la ciudad, que incluso tenía cable. Cubría sus necesidades básicas como lo es la vestimenta, la comida, videojuegos, iPhone y una Mac.
Pero Harry quería conseguir sus propias ganancias y sus propias cosas, el hecho de ser conocido por ser tan destructor no ayudaba en nada para eso, y a pesar de las respuestas negativas, el rizado no iba a dejar de intentarlo.
Con veinte años encima, lo único que podía conseguir era algo sencillo para obtener el salario mínimo y pasar desapercibido. Realmente sólo una vez había estado trabajando, cuando aún nadie le conocía en el país y le contrataron sin saber que barriendo los cabellos en el piso de un salón de belleza, Harry podría causar una inundación en el lugar. Así que poco después había caminado por todo el centro comercial buscando algo pero obviamente nadie lo aceptó, se podría decir que era una forma de excluir al chico, pero más valía echar a un pobre chico a perder su negocio. A Harry le quedaba más que claro.
Así que después de que se puso de pie, se deshizo de su pijama a colores de la bandera estadounidense y tomó una ducha, salió del departamento.
Entonces, después de pasar por la plaza principal del lugar, vio una cafetería, y un anuncio de "Se solicita empleado", pudo ver a un anciano con un delantal barriendo en la entrada. No perdió el tiempo viendo más, caminó hasta el señor fuera del sitio para hablarle, esperando que no saliera corriendo a cerrar el café en cuanto lo viera.
—Disculpe, señor...— habló con un poco de miedo.
—Dime.
—Me— eso había salido sin querer, sacudió la cabeza cuando el mayor le miró sin gracia y continuó hablando—. Yo, bueno, yo vi el anuncio de que necesita un empleado y pensé es acercarme.
—Bueno.
— ¿Eso está bien?
— ¿Está bien para ti?— el señor le contestó con otra pregunta. Pero no huyó cuando le vio, ni actuó grosero.
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British idiot. |L.S|
Hài hướciwhoopsr5, 2015 《sin editar》; La vida de Harry era toda una ironía.
