Capítulo 4.

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Capítulo 4: Beer Bite.

No había forma de que ningún taxista aceptara llevar a Harry a casa si éste les decía que no tenía dinero en ese momento pero que en cuanto llegaran le pagaría. Porque honesto ante todo. La última opción era irse caminando, y al final no le quedó de otra. Era un largo, más que largo recorrido para poder llegar.

Le faltaban aproximadamente diez cuadras cuando el sonido de una campanilla sonó justo a su lado. Sólo esperaba que no fuera un degenerado tratando de convencerle de que pasara la noche con él, o ella. Se giró para mirar a su costado, de dónde provenía el sonido como de una banda de plástico andando. Era Niall, en una bicicleta azul. Le estaba sonriendo y se detuvieron al mismo tiempo.

Harry se acercó a él sonriendo.

— ¿Qué me cuentas, Harry?— le dio una palmada en el hombro.

—Nada.

— ¿De dónde vienes?— le preguntó.

—De la casa del señor Tomlinson— hizo una mueca.

—Oh— esperó unos segundos antes de decir algo más— estás en pijama, amigo.

Amigo. Niall lo había llamado amigo, seguro el rubio llamaba "amigo" a todos.

—Sí. Yo... Yo madrugué mucho— rió.

—Vale. ¿Caminarás?

—Eso creo.

—Sube, yo te llevo— movió la cabeza para indicarle que se subiera en la parte trasera de la bicicleta.

— ¿Seguro?

—Claro— sonrió.

Harry se subió en la bicicleta, sujetando los hombros de Niall para no caer.

La calle iba de bajada así que tomaron más rapidez y el cabello de ambos se sacudía hacia atrás. Ambos rieron cuando le aire dejó de golpearles la cara porque habían llegado a la calle recta.

Niall iba tomando las calles que Harry le iba diciendo, hasta que llegaron al frente del edificio.

—Vaya que vives cómodo, ¿no es cierto?

Ambos se bajaron de la bicicleta y entraron en el edificio, Niall llevaba la bici a su lado pero la dejó en la sala de espera enganchada al costado de un sofá de la recepción. Subieron las escaleras y a medio camino se encontraron con el pequeño Jim cargando una pelota.

— ¡Niall!— Jim le gritó al rubio y ambos se sonrieron.

— ¡Hola, Jim!— Niall le dio un fuerte abrazo levantándolo un poco del suelo. Mientras Harry los miraba raro.

— ¿Debo de preocuparme por una situación de leve underage?— preguntó el rizado temeroso.

— ¿Cómo?— el pequeño parecía confundido.

—No, Harry. Los fines de semana cuido a Jim en mi casa— le contestó Niall.

—Sí, mi madre me lleva a su casa las tardes de los fines de semana— agregó el pequeño.

—Interesante...— mencionó el ojiverde aún en un tono lento y Niall rodó los ojos.

— ¡No hay underage!

Jim los miró medio curioso pero se despidió de ambos sacudiendo la mano y diciéndole a Niall que llevaría sus juguetes el sábado.

Harry miró a Niall y éste golpeó el hombro del chico.

British idiot. |L.S|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora