Evy vive rodeada de personas pero está sola, su burbuja está llena de metas auto impuestas que podrían terminar con sus pruebas teóricas en un chasquido. Entre días de copas en el bar donde trabaja y textos complejos, Evy conoce al misterio en perso...
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La anciana había salido del salón hacía apenas unas horas. Mismas en que decidía con Quinag los movimientos a seguir. Su mirada blanquecina gracias a la enfermedad en sus ojos se fijó en Evy. Aun cuando no podía verla, sí podía sentir la energía de una nébula en su punto más álgido. Hacía tiempo que no le pasaba algo igual, pues hace tiempo que alguien similar había llegado a un punto en el que pocos llegaban.
—Evy Gothiel, ¿sabes por qué son siete las lunas que un nébula debe obtener? —preguntó.
Sacó a Evy de sus expectativas y más aun al resto, sin embargo conocía la respuesta.
—Porque siete fueron los que lograron obtenerlo—respondió.
Seseria mostro una sonrisa complaciente.
—Lo supe en la universidad.
—¿Sabes qué lograron obtener? —preguntó.
—No —dijo, negó con la cabeza baja—. No tienen esa capacidad de saberlo todo aunque lo quieran.
Seseria se rio.
—Es verdad. Obtuvieron lo que sus corazones anhelaban y las constelaciones le entregaron: su destino. Pocos son los que han podido cumplirlo. De hecho, muchos se desvían. Siete es el número impar perfecto, siete es el número de los primeros, el número de hombres y mujeres en el circulo. Siete es el número de una constelación perfecta en el mundo Inverso. No todos lo tienen, pero tu sí. Tienes todas las lunas, una nebula mayor. Es una gran responsabilidad. —respondió.
—¿Qué quiere decir? —preguntó ella inquieta.
—Estas a la par de Grad Nebul, pero no te atormentes, tener las siete lunas no quiere decir que seas alguien excepcionalmente fuerte. Para que Nebul llegara a ese punto tuvo que pasar muchas cosas, vencer muchos obstáculos y aunque no es lo que se hubiera querido, se llenó de mucho resentimiento. Eso lo ayudó a fortalecerse.
»No todos somos iguales. Eso esta más que visto, antes de Nebul, las nébulas nos considerábamos omnipresentes. Nos dios una cucharada de nuestra propia medicina, Nebul nos hizo ver pequeños, insignificantes y entendimos que todos somos parecidos aun en nuestras diferencias. Quizás lo hayas notado tú también. Caminas al lado de una maga y de otro nebula que no fue creado bajo los mismos preceptos que el resto de nosotros.
—Señora... No soy un nebula —dijo Naheim.
Algún error había en las palabras de la anciana y el se encargaría de mostrárselo.
—Como dije, no naciste como el resto de nosotros, pero naciste de un nebula ¿En qué te convierte eso? Aún así quieres borrar a Nebul de tu sistema, y te engañas buscando la energía de un mago que pronto no podrá darte lo que necesitas. Las nébulas necesitamos alimentarnos entre nosotros. Es algo que tu, Evy, me demuestras con tu presencia que no es necesario. Es ahí donde creces, al enseñarnos nuevas formas de avanzar y es ahí donde tus lunas se hacen insuperables.