—Vamos a jugar a la defensiva, somos menos así que es la mejor opción. Los de Hefesto, sembrad el campo con todo tipo de trampas. Los de Deméter, usad las plantas para crear protecciones para retrasarlos y esconder las trampas de los de Hefesto. Y los de Afrodita... —se giró a sus compañeros los cuales estaban tumbados a un lado con revistas y cámaras—. Sacadme guapo. Por último, recemos porque Clarisse consiga la bandera. Si no yo romperé sus filas e iré a por ella, pero por el momento mantened la posición.
—Sí, General —dijo Charles Beckendorf con falsa seriedad antes de que los campistas se dispersaran, dejando a Dante solo junto a la bandera.
En la lejanía se oyó la caracola, lo que marcaba el inicio de la competición. Tres minutos después se empezaron a escuchar vítores y gritos en los bosques, entrechocar de espadas, chicos peleando.
—Clarisse... —murmuró Dante al escuchar los sonidos de las espadas.
Él se quedó justo enfrente de la bandera como último defensa.
Esperó pacientemente hasta que varias flechas volaron en su dirección. Con calma alzó su escudo y las detuvo. Llegó otra lluvia de flechas, pero él volvió a detenerlas sin problemas mientras intentaba determinar de dónde habían venido estas. En cuanto vio a uno de los campistas de Apolo encaramado a un árbol lanzó con fuerza un puñal que derribó al chico.
Demasiado fácil, pensó y sus pensamientos fueron respondidos por Luke quien apareció enfrente suyo junto con varios campistas. Desde el fondo del grupo Helena le sonrió a modo de saludo.
—Estabais tardando —dijo Dante mientras estiraba—. Ya me estaba cansado de esperar.
—Te superamos en seis a uno. Ríndete, Dante —dijo Luke sonriente mientras le apuntaba con la espada.
Dante sacó su espada y golpeó su propio escudo.
—No seas aburrido Luke. Vamos a pelear un poco.
Dante fue el primero en moverse. Cargó contra Luke con velocidad y detuvo el primer mandoble del chico con el escudo para lanzar su propio ataque. El hijo de Hermes lo esquivó con un rápido paso atrás. A pesar de todo lo que se metía con él Dante tenía que reconocer que Luke era un buen luchador.
Pero no era mejor que él.
Con este pensamiento volvió a cargar contra el grupo de campistas, algunos de ellos dudaron al ver al chico yendo a por ellos por lo que Dante los liquidó con facilidad, golpeándoles con la parte plana de la espada.
—Dos menos... —murmuró mientras se concentraba en la pelea.
Los que sí reaccionaron bloquearon su ataque para después lanzarse a por él, aprovechando la superioridad numérica. Dante poco a poco fue reduciendo la diferencia a base de ataques. Era un hijo de Ares, no iba a perder en una lucha cuerpo a cuerpo contra un par de hijos de Apolo y Hermes. Incluso se permitió el lujo de pedirle perdón a Helena cuando la derribó de un golpe en su casco. Sin embargo, por cada campista que derrotaba dos más salían del bosque. Varios chicos se lanzaron encima de Dante y le cogieron de los brazos y las piernas intentado detener sus movimientos.
—¡Ahora Annabeth! —gritó uno de estos.
Dante giró la cabeza para ver como la hija de Atenea cogía la bandera y se ponía su molesta gorra de invisibilidad.
—¡¡Ares!! —gritó Dante convocando la fuerza divina de su padre y quitándose de encima a todos los campistas.
Una vez liberado recogió su escudo del suelo y lo arrojó con fuerza a donde intuyó que estaba su amiga. El escudo rebotó contra algo invisible y Annabeth cayó torpemente al suelo, perdiendo su gorra de invisibilidad.
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ARES #1 // DIOSES DEL OLIMPO // PERCY JACKSON
FanfictionDescubre quién eres... Cinco años... Cinco años en el Campamento Mestizo, donde Dante se convirtió en uno de los semidioses más respetados. Sin embargo, la aparición de un nuevo campista y el despertar de un mal ancestral pondrán aprueba sus capacid...
