—¿Cómo repartimos las horas de sueño? —preguntó Helena cuando acabaron de cenar.
Dante recogió los envoltorios de la cena y los tiró a la basura.
—Empieza tú. Luego te despierto para que hagamos el cambio — dijo, sentándose en el sillón que había bajo la ventana.
—¿No prefieres dormir tu primero? Tienes cara de cansado.
Dante negó con la cabeza.
—Estoy bien... No te preocupes.
Tomó su espada y dentro de la mochila buscó un trapo y un poco aceite para armas.
Helena dudó un poco, pero al final dio su brazo a torcer.
—Vale... Despiértame dentro de tres horas.
La hija de Apolo se metió bajo las sábanas y Dante apagó las luces del techo, dejando una pequeña lámpara para poder seguir realizando el mantenimiento de su espada. Mojó el trapo con un poco de aceite y lo deslizó por encima de la hoja con suavidad.
Se enfrascó en el mantenimiento de su equipo durante horas. Revisó el escudo y reparó las flechas rotas de Helena. Le gustaba hacer el mantenimiento de sus armas. Le permitía ordenar sus pensamientos.
—¿Cómo estarán Annabeth y los demás? —musitó para si mismo.
—Dante... —susurró una voz suave en su oído.
El hijo de Ares dio un respingo. Helena se acercó a él y se sentó sobre sus rodillas.
—Helena... ¿Qué haces despierta? Todavía no ha llegado la hora del cambio —dijo mientras miraba su reloj.
—No tenía sueño —respondió ella mientras deslizaba una mano por el cuello del chico—. Además... quería hablar contigo...
Dante tragó saliva, nervioso.
—¿De qué quieres hablar?
La chica apoyó la cabeza en su hombro y cogió con cariño su mano, entrelazando los dedos.
—Helena... ¿qué pasa?
Sin decir nada ella se subió a ahorcajadas sobre el regazo del chico y cogió su rostro, obligándole a mirarle a los ojos.
—Helena...
—Shhh —respondió ella poniendo un dedo en sus labios. Deslizó una mano por debajo de la camiseta de Dante, palpando su cuerpo.
El hijo de Ares pudo sentir como un escalofrío recorría su cuerpo. De repente la temperatura de la habitación subió un par de grados.
—Helena... —repitió embelesado mientras sus dedos viajaban hasta la cintura de la chica.
—¿Ya es la hora del cambio? —preguntó otra vez desde la cama.
Dante vio como Helena salía de entre las sábanas de la cama. Y cuando volvió a mirar al frente en vez de la hija de Apolo se encontró con un joven alado que le miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Ni si quiera lo pensó. Se levantó de golpe y tomó a aquel ser por el cuello, estampándole contra la pared.
—¡¿Qué ocurre?!
Helena alargó la mano, buscando el interruptor de la luz general.
Dante cerró los dedos con fuerza alrededor del cuello del ángel.
—¡¿Quién eres?! ¡¿Qué eres?!
La criatura simplemente alzó las manos. No parecía especialmente intimidado por el hijo de Ares.
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ARES #1 // DIOSES DEL OLIMPO // PERCY JACKSON
FanfictionDescubre quién eres... Cinco años... Cinco años en el Campamento Mestizo, donde Dante se convirtió en uno de los semidioses más respetados. Sin embargo, la aparición de un nuevo campista y el despertar de un mal ancestral pondrán aprueba sus capacid...
