“y es que en realidad somos pobres idiotas porque el bien y el mal lo inventamos nosotros.”
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
•
•
•
me senté de mala gana en el escritorio del colegio, no tenía ganas de despertar y mucho menos para venir a escuchar hablar a los prodesores. Tenía tiempo sin saber de Mauro, no sabía nadie de ninguna amistad mía.
El vacío que sentía era constante y no lograba poder sentir otra cosa. Todo lo miraba fatigante y melancólico.
— hola preciosa — se acercó Alejandro con su típica sonrisa.
— Hola Ale — era con el único que hablaba, o bueno la única persona que respondía mis mensajes y no me hacía sentir que era una pesada.
— ¿ por qué estás tan temprano aquí?— preguntó mientras se sentaba junto a mí.
— entre más rápido empiece más rápido termina — respondí y el soltó una risa
—eso no funciona pero bueno — me miró
— deja de verme tanto que me pongo nerviosa — murmuré mirando mi libreta y haciendo garabatos
—Tu puedes ignorame y aún así me pondré nervioso, así que estamos a mano — respondió
— bastante bueno para chamuyar eres — lo miré
— negativo, no tengo práctica, sos la primera.
—mmm eso diría un chamuyero profesional — alcé una ceja y el negó mientras el profesor entraba a la clase.
• • •
—Sibel, tenés que ayudarme — me jalo del brazo mauro — perdona que te la robe un momento wacho es urgente.
— te veo después — Alejandro hizo una media sonrisa y se alejó
— boluda me re enoje con Nadia y ahora no se que hacer para remediarlo, onda se enojo por una pelotudez pero tengo que disculparme. — aunque me sentía un poco mal porque tenía días sin saber de él y cuando se acercó a mi solo fue para pedir ayuda, no podría molestarme.
— intenta llevarla a comer o alguna boludez así que a ella le guste — murmuré
— boe que respuesta tan sencilla y yo haciéndome la cabeza — empezó a reírse. —¿que onda con el wachin? ¿'tan saliendo?
—No — respondí — boe el quiere pero lo sé.
— dale sib no te haría mal dejar de andar tan solitaria —. murmuro el como un simple comentario que cualquiera haría, pero realmente me puso a pensar y me hizo sentir mal el que mi propio mejor amigo me viera como alguien tan solitario.