diecinueve

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"veía veía, dime ¿que fue de aquel jovencito insaciable?. podría pasarme días y días buscando malditos culpables."

"

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Sibel bajo de su habitación rápidamente intento cruzar la puerta sin que su mamá se diera cuenta que iba a salir, pero no lo logró.

-¿nuevo chico?- se cruzó de brazos - Si vas a salir con alguien mínimo que sea el mismo, ¿que pensarán los vecinos?, que eres una cualquiera.

A la rubia se le cristalizaron un poco sus ojos, solo negó y salió de su casa.

no quería que su mamá arruinara su momento.

Alejandro estaba afuera un poco nervioso, le costaba hacer las cosas bien con ella, se sentía presionado, nunca se sentía al alcance de ella.

Siempre pensaba que Sibel era mucho para él.

-¿estás lista?- Alejandro sonrió cuando la vio salir

- un poco nerviosa pero sí.- hizo una sonrisa intentando no pensar en lo anterio, después se pondría a llorar y no quería contarle a Alejandro.

en el camino ninguno dijo nada, no era un silencio incómodo, cada uno iba pensando en sus propias cosas.

Al llegar a la bonita cafetería colorida, Sibel quedó asombrada, era muy linda y tenía bastante gente.

- Okey, si estoy muy nerviosa - se puso frente Alejandro - creo que será mejor venir otro día- el la toma del brazo mientras ríe.

- es hoy Sibel, literalmente ya estás en el trabajo, solo hace falta que te expliquen todo. Yo estaré aquí- Sibel suspiro profundamente y entraron a la cafetería.

- Hola- dijo emocionada una chica de cabello negro

- Yaneth, ella es Sibel - la presento Alejandro y ella sonrió.

- que bueno que quisiste trabajar aquí - sonrió Yaneth - no me gusta contratar a cualquier persona, y Alejandro habla cosas muy lindas de ti.

- a eso no veníamos - Alejandro la miro mal.

Al igual que Sibel, Alejandro era de México, su familia había venido aquí hace años porque era el sueño de su abuelo, tener una cafetería en Argentina.

-¿Estás lista?- Sibel asintió nerviosa

- te espero aquí - Alejandro dejo un beso en su frente y ella entro junto a Yaneth a una oficina que estaba en la parte de atrás.

- te haré unas preguntas comunes, no te estreses.

después de preguntar cosas laborales y experiencias relacionadas al trabajo. Salieron de la oficina.

- pueden tomar algo que les agrade - se acercaron a Alejandro - Sol - grito y una chica peliazul se paró frente a ellos - van a ordenar, no les cobras nada. - la chica asintió - voy a revisar todo esto y te aviso, gracias por venir - se despidió de los dos.

- upa, a mí me das un pastel de chocolate porfavor - la chica apunto en su pequeña libreta - ¿tu que quieres?

sibel ni había escuchado su pregunta, estaba concentrada pensando en que ella jamás se vería igual de linda en el uniforme que tenían que traer.

Le quedaría horrible, no podía venir al trabajo así, el saber que tenía que agarrar su cabello en alguna coleta le daba muchísima inseguridad y aún no la contrataban.

- ¿me escuchaste?- tocó su hombro Alejandro

«no puedo comer demasiado» pensó
- solo un vaso con agua - hizo una sonrisa y la chica asintió un tanto confundida.

-¿de verdad solo quieres agua?- la miró

- sí, comí antes de venir - miro a otro lado, esquivando la inquietante mirada de Alejandro.

- Verás que mi prima te contratará- dijo el emocionado - casi siempre vengo aquí a dejarle cosas, sería lindo verte más seguido a parte de la escuela.

- esperemos que sí - sonrió y la chica peliazul volvió.

- aquí tienes tu vaso con agua- puso frente a Sibel un vaso de agua con hielos - y aquí tienes tu rebanada de torta - le extendió un platito al chico. - también te traje este café, tu prima la otra vez dijo que era tu favorito - dijo un tanto rojiza.

a la peliazul desde hace un año que llegó a trabajar y vio por primera vez a Alejandro quedó flechada por el, jamás se animó a hablarle fuera de cosas de la cafetería.

Entendía que el jamás le diera un indicio, se notaba que estaba re interesado en la chica rubia.

- muchas gracias - sonrió amable y la peliazul se fue.

se puso en el mostrador viendo como el sonreía con cada cosa que le decía.

- Si te hubieras atrevido a hablarle no estarías espiandolos- se cruzó de brazos junto a ella su amiga Bere.

- Que bueno que no lo hice, mira como le presta atención a cada mínimo detalle de ella - recargo su cabeza contra el mostrador.

- a veces el amor es complicado sol - acaricio su espalda - ya llegará.



- Tengo que irme - se paro de la mesa Sibel - hoy prometí visitar a dulce

-¿quieres que te lleve?- ella nego

- voy sola, quiero pensar unas cosas - Alejandro asintió con la cabeza, entendía que necesitaba su espacio. - gracias por todo - se acercó a él y lo abrazo - eres muy lindo - dejo un beso en su mejilla y salió corriendo.

el soltó una risa por su actitud, le causaba gracia y ternura que se apenara con todo esto.

- se fue muy rápido tu novia - dijo sol mientras recogía el plato y los vasos, al instante se rescató de lo que había dicho y se arrepintió. - disculpa, eso no me interesa a mi

- no hay problema sol- sonrió amable

- no enserio no quise decirlo, no suelo ser así, fue un impulso.

- eu, está bien no te hagas la cabeza - tomo su mano para tranquilizarla y ella se puso roja nivel tomate.

su amiga miraba la escena emocionada.

-disculpa, no quise incomodarte - el la soltó cuando se percató de la situación.

- creeme no me incomodaste - soltó una risa nerviosa - tengo que seguir trabajando.

- si claro, yo me tengo que ir - el se levantó de la mesa.

había notado varias veces actitudes de sol, pero aunque fuera muy linda, tenía ojos para una cabecita rubia desde hace muchísimo tiempo.


ea ea no lloren :D










Depressive; Lit Killah || terminada ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora