“Escondemos la raíz del problema, heridas infectadas de pura densura.”
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—sib te estoy hablando — cata paso frente a la cara de Sibel su mano preocupada.
— perdón, colgué pensando — le respondió
—¿te sentiste mejor?— ella asintió un poco dudosa — mira que no hay problema en que le digas a mauro que te lleve de regreso a tu casa sib.
—no, está todo bien, de verdad cata— La mencionada asintió un poco insegura, no le creía que al segundo de tomarse la pastillita ya estuviera bien.
«ni que fueran drogas» pensó.
al regresar con los chicos seguían riendo, parecía que ni cuenta se habían dado que ellas no estaban, pero lit en ocasiones veía a dónde se habían ido esperando que regresarán.
— na' paulito un día y ya se fue con Sibel a quien sabe dónde, pa' mi que serás tremendo corneta— comenzó a reír duki
—no te proyectes wacho— le respondió Paulo
— olvídate que se desconocen, miren a mi no me metan en quilombos yo soy alguien respetable y hasta el final me chupan la poronga ambos pumba — Lit hizo unos movimientos extraños
— a veces quiero de la que deja así a mauro— dijo cata y todos soltaron una risa ante su comentario.
—ni en tus sueños logras consumir la misma que yo wachina— le respondió lit — vo' que onda?— miro a Sibel —¿ 'tas bien?
— si, todo piola— hizo una pequeña sonrisa
—¿se acuerdan cuando le rompí el orto a lit?— dijo duki riendo
— ellos no sabían esa parte de la historia kukis, boe.
—no me la conteiner que se desconocen — cata les siguió el juego
— y bueno, de algo se tiene que vivir— alzó los hombros lit — dea, el madafaking kukis ya quisiera que yo me regalara con el.
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el día se había pasado muy rápido para Sibel, se había reído como nunca y cuando mauro le dijo que era hora de volver se sentía desconectada y triste de nuevo. Tener que volver a su realidad le pesaba, quería seguir en su burbuja. Dónde solo existían Paulo, cata, duki y lit. Quería seguir riendo.
— ¿te la pasaste bien?— le pregunto mauro cuando llegaron a la casa de dulce.
— si, gracias por llevarme— el la abrazo
— no es nada boluda, ahora anda a descansar— se separó.
—te veo mañana mau— dió su última sonrisa y entro a la casa, pero al entrar estaba una sorpresa para nada agradable.
—¿que haces tú aquí?— le dijo molesta a su mamá, quien estaba de brazos cruzados en el sofá.
— ¿quien te crees tú para venir y vivir con una desconocida?— la reto — te recuerdo que aún sos menor de edad.
— tu dijiste que no me querías en casa, y no pienso volver.— se cruzó de brazos intentando no llorar.
— necesito que vuelvas a la casa, y no es una pregunta es una orden.— dijo y salió de la casa.
en cuanto se fue Sibel corrió hasta dulce y la abrazo.
—no me quiero ir dulce, porfavor haz algo, no quiero volver — dijo mientras lloraba.
— tranquila Sib— acaricio su cabello — lo resolveremos.