treinta y siete

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" y yo tal vez jamás pueda llegar a conocerme...”

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— Feliz cumpleaños! — grité mientras entraba a su habitación.

— Mauro la concha de tu madre — gritó

— feliz cumpleaños rubia mía — la abracé

— gracias maurito. — respondió con un brillo en sus ojos. — sabes que vos sos la persona que mas quiero en este mundo, y eso será siempre

— vos también pequeña — sonreí — te tengo una sorpresa, alistate que salimos en una hora

— dale — sonrió. y yo baje con mi vieja.

— Espero les vaya muy bien — murmuró mi mamá — y que todo salga como lo planeado.

salí a seguir planeando cosas con los chicos. Todos estábamos muy emocionados.
Sentíamos que hacer esto sería el comienzo de algo nuevo.

Apartir de hoy ninguno volvería a ser lo mismo.

— También le daré la noticia de la gira por españa — dije — quiero que ella venga conmigo.

— na' vos la queres traer a todos lados, miren a este enamorado — se burlo duki — aquí todos somos rockstars menos vos.

— que decís gil de mierda — reí — tu mamá es tremenda rockstar  en las noches

— nooooo — se comenzó a reír Paulo.

— ¿esta todo listo?— pregunte a cata, quien estaba concentrada acomodando un par de globos.

— sí, ya puedes ir por la cumpleañera — dijo emocionada.

— Vengo en unos minutos. Les enviaré un mensaje para que todos le den la sorpresa ¿okey? — todos asintieron.

Caminé nervioso hasta el auto, encendí la radio para intentar no pensar, llevaba todo el día con un sentimiento extraño en el estómago. Seguro eran los nervios que querían jugarme en contra.

cuando llegué a casa estacione el coche nervioso.

—¿ya esta lista?— le pregunté a li madre.

— desde que vos te fuiste no a bajado, así que supongo que sí. — yo asentí y subí las escaleras despacio. Seguía practicando lo que le diría.

— sib— llamé a su puerta —¿nos vamos?— pregunte pero nadie respondió.

espere unos minutos, tal vez estaba concentrada. y volví a insistir.

— Sib, no quiero sonar ansioso pero ¿ya ? — espere unos segundos,  esperando que la puerta se abriera y riendo se burlara de mi. Pero eso no paso. — Sibel voy a entrar. — dije y abrí la puerta

cuando la vi en la cama pensé por un segundo que se había quedado dormida.
Pero al acercarme y mirar el pote de pastillas a un lado me preocupé.

— ¡Mamá! — grité — ¡mamá!— volví a gritar desesperado — sibel despierta, sibel!.
No, No, no puede ser.

— ¿que pasa? — pregunto — Dios mío ¿que le paso?

— Llama a una ambulancia — grité
— no, no te puedes ir, no puedes hacerme esto Sibel. Ese no era el plan, dale desperta.

— La ambulancia llego hijo — dijo mi mamá mientras intentaba calmarme, perp ella estaba igual de alterada que yo.

— Yo me voy con ella — dije — que mi papá
te lleve a vos. —mi madre asintio.

— Estaremos haya lo más rápido posible — no dije nada y me subí a la ambulancia.

Solo miraba a mi pequeña rubia recostada y los doctores intentado no perder la poca respiración que tenía.

— Jóven, no puede entrar — dijo una enfermera — tendrá que esperar acá, ya le traeremos informes.

No dije nada y solo me sente en una fría silla a esperar. Quería creer que solo sería un susto y que en unos minutos entraré a reírnos de esta situación.

mi celular comenzó a sonar y el nombre de Paulo apareció en la pantalla, me habia olvidado de los chicos.

— eu ¿donde estan? ¿decidieron festejar solos?— se escuchó cono soltó una risa.

— estoy en el hospital— susurré

— ¿que? ¿estas bien? ¿te paso algo?— pregunto

— a mí, pero a Sibel sí. — la voz se me corto y no pude decir nada más.

— ya vamos pará allá. — no dijo nada más y colgó.

—¿que le paso a mi hija?— entro gritando la mamá de Sibel — ¿donde esta?

— los médicos estan con ella, aún no se bien que paso, solo se que estaba acostada, no respondía y tenia un pote de pastillas en la mano — murmuré.

— dios mío — comenzó a llorar — justo ahora que las cosas iban tan bien pasa esto!.

los chicos fueron llegando en cuestión de minutos, y aunque ellos intentaban distraerme yo solo quería que los doctores dieran noticias.

— familiares de Sibel Simonetti — un doctor salió y todos corrimos hasta donde estaba el.

— somos nosotros — dijo mi vieja.

— ¿como esta ella? — pregunto su mamá.

— Sibel sufrió una dosis de doxepina. Tomo una cantidad mayor de antidepresivos y los niveles tóxicos se acumularon. Lamento decirles que ella no sobrevivió. Lo siento mucho — murmuró y fue ahí cuando mi mundo se cayó a pedazos.

Cuando sentí que realmente todo se había ido a la mierda.

No dije nada, solo salí del hospital.

Sentía rabia, me habia abandonado. ¡Me había dejado!

—¡maldita sea — grité.

— mauro, espera — corrió detrás de mi Paulo.

— Se fue Paulo—  grité — ¡se fue y me dejo acá! me dejo a mi suerte!, sin importarle como me sentía. — comencé a llorar — quiero estar solo.

No estaba preparado para lidiar con su ausencias, no quería. Me negaba a hacerlo.

Deseaba que todo fuese broma y ella entrará por la puerta de mi casa y me abrazará.

Depressive; Lit Killah || terminada ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora