" no dejes que la fe te traicione, esta vida no es más que una estúpida trampa."
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despertó con los ojos hinchados y con dolor de cabeza.
No tenía ganas de levantarse, nisiquiera tenía ganas de vivir. Pero quería pensar positivos e ignorar todo y concentrarse en esta nueva etapa.
se arregló un poco y salió de su habitación, esperando no cruzarse con su mamá.
- vaya, te animaste a dar la cara - escucho su voz desde la cocina. - creí que había quedado claro que no trabajarás en un lugar donde solo te acostaste con ese chico par obtenerlo.
- no me acoste con Alejandro - murmuró - pero si quieres pensar eso, es tu problema. No el mío, aprende a vivir con eso. - no espero respuesta y salió de su casa. Temblaba, jamás le había contestado así a su madre, le tenía miedo.
la última vez que le contesto de mala manera, la corrió de su casa. Estaba segura de que su mamá contenta no estaría.
suspiro y camino hasta su trabajo. No pensaría en eso por el momento.
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al llegar, se encontró con sol limpiando las mesas.
- hola- dijo nerviosa
- hola, Janeth no podrá venir y me pidió que te explicará - respondió cortante. - espero aprendas rápido porque tenemos mucho trabajo.
ella asintió y las dos caminaron hasta la parte de atrás.
-tenes que usar uniforme, este es el tuyo - le extendió una bolsita - podes cambiarte en el baño. Y tenes que ponerte la gorra y recogerte el cabello. Es por higiene - la rubia asintio y camino hasta el baño.
sol no quería tratarla mal, pero siempre le venía a la mente que ella había logrado lo que por tantos meses ella quería lograr, que Alejandro la mirara de una manera tan linda y única.
- estoy lista - se paró frente a sol un poco insegura. Por su mente pasaban Miles de comentarios diciéndole lo horrible que se veía.
«debe de pensar que el uniforme se me ve horrible, no puedo atender así. Doy vergüenza» pensó
pero sol solo pensó una cosa, por eso la mira así, es muy linda.
- mira, por el momento solo atenderlas, y llevarás la orden al chico de allá - señaló a un morocho - se llama Julián. - y bueno, cualquier duda que tengas pregúntala. Ahora ve a antender a ese chico de allá
Sol, camino en dirección a la parte de atrás y sibel se quedó estática, no sabía que hacer.
- toma - Julián se acercó a ella - le das el menú y después regresas a pedirle su orden, solo se amable. No como sol que te dejo con veinte dudas en la cabeza - soltó una risa. - si querés puedo hacerlo yo para que veas como.
-no, yo lo hago. Gracias juli- el le sonrió y ella se dirigió hasta el chico.
-hola, te entrego el menú - dijo amablemente
- E' pero si vo' sos sibel - sonrió al ver a duki
- e' pero si vos sos duki - lo imitó y ambos soltaron una carcajada.
- ¿quieres que te traiga algo?- el nego
- mi hermana también trabaja acá, y la estoy esperando - respondió - que onda, no sabía que vos trabajabas acá
- es mi primer día- contesto
- ya decía yo - soltó una risa
- bueno duki, iré a antender otras mesas que busquen algo o en mi primer día me hechan.
- tené razón Wacha, un gusto verte. - sonrió
y ella se alejo de esa mesa. Saber que era parte del círculo de mauro la ponía feliz.
- era pedirle su orden, no coquetear con los clientes - sol murmuró y después se arrepintió, lo celos no la dejaban conectar bien sus neuronas.
- es amigo de mi mejor amigo y solo lo saludé - alzó los hombros.
- he para sol, vos no sos así ¿que te pasa?- Juli la miro raro
- no me pasa nada - alzó un poco la voz y se alejo de ellos
- perdonala, no suele ser tan estúpida - sibel asintio restandole importancia.
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Estaba apurada guardando sus cosas, el día se le había hecho un tanto corto y cansado pero se alegraba de tener trabajo.
- hola linda - murmuró detrás de ella Alejandro
- hey hola - respondió ella colgando su pequeña mochila
- Alejandro ¿paso algo? ¿ Janeth te mando por algún problema?- sol apareció en la puerta.
- no sol, tranquila - le sonrió - vine solamente por sibel.
- ya veo -murmuro - me tengo que ir, cerra vos - miro a sibel y le extendió las llaves.
- llévate las tuyas, yo tengo y se las presto sol. Anda con cuidado.
- gracias por venir por mi - murmuró mientas salían del lugar.
- no es nada - sonrió -¿cómo le fue en su primer día señorita?
- de maravilla - sonrió
- me alegro bastante. ¿quieres que vayamos a cenar? - sibel nego
- gracias de verdad por ser tan lindo, pero si estoy bastante cansada.
- no importa, dale vamos.-
al llegar a su casa entro en silencio, su madre no estaba, se alegraba de eso no quería ni tenía ganas de escucharla.