treinta

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"y dime tú qué coño hiciste para creer que tú opinión vale más que la del resto?"

"y dime tú qué coño hiciste para creer que tú opinión vale más que la del resto?"

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-Sibel ya levántate¡- los golpes a su puerta eran cada vez mas fuerte - ¡madita sea, me tiene harta tu actitud!, ¡me tienes harta tu!- escuchó la voz se su madre. Abrió los ojos y suspiró.

Dejo de escuchar los golpes y se levanto para cambiarse, no tenia ganas de bañarse.
Asi que solo se puso lo primero que encontró. Ya no le interesaba verse bien.
Había llegado a la conclusión de que con nada lograría verse bien.

Bajo corriendo e intento salir rápidamente, pero su madre la detuvo.

- ¡estoy harta de que seas así¡, soy tu madre y me respetas - le grito mientras apretaba su codo - me vale madres si tu estúpida psicóloga te mete esas ideas en la cabeza, mientras vivas aquí y yo sea tu madre me obedeces.

- ¡tu igual me tienes harta! - gritó - todos los días me doy cuenta que rossy hubiera sido mejor madre que tu.

- ¡pues para mi mala suerte no pudo quedarse ella contigo!- grito

- Mala suerte para nosotros que se la llevarán a ella y no a ti - le grito Sibel a la cara y su mamá le soltó una cachetada.

- te romperé la boca a cachetadas la próxima vez que me alces la voz, quieras o no me tienes que respetar. - le saco de la casa y cerro la puerta.

los vecinos ya estaban acostumbrados a escuchar las peleas de esa casa.

Sibel solo suspiro, tomo sus cosas y camino hasta la escuela.

Tapo su mejilla con su cara, y caminó lo más rápido posible.

todo el día estuvo con la mano pegada a la mejilla.
Evito las miradas con todos y al terminar la clase solo quería ir a un lugar seguro.

Se salto la última clase y corrio hasta la salida, pero al intentar salir se encontró con Mauro.

- ¿'tas bien?- le pregunto al verla tan apresurada

- si, todo bien - intento salir.

- ¿porque vas tan apresurada? ¿paso algo?- ella giro su cara y Mauro noto el golpe -¿ quien te huzo eso wacha? ¿fue alejandro?

-No, para nada - contestó

- dale sibel, decime que te paso y no mientas. - la miro seriamente - porque si no le sacaré la verdad a Alejandro.

- ¿puedes venir conmigo?- le pregunto ella

- claro que sí - camina junto a ella sin entender nada de lo que estaba pasando, pero estaba preocupado.

caminaron un largo rato hasta que llegaron a un callejon lleno de flores.

- sib, ya decime lo que te paso - insistió el pelinegro preocupado

- fue mi mamá - murmuró - tu mas que nadie sabes como es, hoy discutimos e hizo esto.

- vení - le extendió los brazos y la abrazo.

- no entiendo porque es así conmigo - murmuro la rubia mientras abrazaba a su amigo

- Yo tampoco lo entiendo wachi, sos una persona increíble - suspiró - podés quedarte en mi casa, sabés que mi mamá estará encantada.

- gracias mau- se separaron y ella miro al frente

-¿porque venimo' hasta acá para que me lo contarás?.

- Cuando yo era chiquita venía seguido acá -respondió ella. - Me traía mi tía, Rossy

-¿ya no vienes con ella?- pregunto Mauro.

- falleció hace mucho - respondió con lágrimas en los ojos. - veníamos aquí, yo comia helado mientras ella miraba las flores. Amaba las plantas. Podía pasar horas mirandolas, y yo podia pasar horas mirandola a ella. Para mí era la persona mas increíble que conocía. Siempre sonreía y no le importaba lo que pensaran de ella.
Supongo que su momento de paz era estar conmigo en este lugar.

- Se escucha que era increíble, como tú - la miro mauro

- jamás seré la mitad de increíble que ella- suspiro - ella era amor. Un amor con toda la persona que se le cruzará.
Una semana antes de fallecer me trajo acá. Me compro un helado sabor vainilla, y me dijo que si un día ya no podia traerme mas, siempre buscará la forma de venir. Que ella siempre estaría aquí. En cada flor. Yo reí mientras le decía que era imposible convertirse en flor. Ella solo me abrazo. - Mauro la volvió a abrazar - fue la ultima vez que vine acá, la última vez que comi helado de vainilla, y la ultima vez que la vi. Después entro al hospital. Tenía diabetes y ya era muy grave. Una semana duro sufriendo en el hospital y después falleció.

Jamás me di cuenta que estaba enferma, jamás logré volver a abrazarla, ni despedirme. Siempre que pasa algo me pongo a pensar en como sería y ella estuviera acá.

Yo viviría con ella desde la primera vez que discutí con mi madre, tal vez hasta sería un poquito más feliz.

- la volverás a ver algún dia pequeña sib - le murmuró mauro.

- me hubiera gustado que la conocieras, te amaría.

- yo la amo, y no la conozco. - le respondió Mauro.

-en pocos días es su aniversario, y jamás hablé con nadie de ella, ni de su muerte. Perdón si te agobie con tanta historia.

- jamás me agobias, siempre estaré pa' escucharte. - dejo un beso de frente y estuvieron un rato mas ahí.

quedan como cinco capítulos para que la fic termine, vayanse preparandose para llorar:)

Depressive; Lit Killah || terminada ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora