“y talvez la respuesta nunca estuvo más allá... Todos queremos que las cosas cambien, pero no cambiar.”
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—la cagué, la cagué, la cagué boludo — dije sentandome junto a Ignacio
— ¿que hiciste ahora?— dejo su celular a un lado.
— sibel— murmuré mientras llevaba mis manos a mi cabello.
— ¿que le hiciste a la minita?— preguntó
— es complicado de explicar, nisiquiera yo lo entiendo — suspiré mientras miraba la pulsera que me había regalado
— lo que si se es que sos su único amigo y que vos pareces más su novio que eso — alzó los hombros — pero la Vi que 'taba re en una con el Alejandro ese.
— sí, al parecer el pibe la quiere — respondí restandole importancia
— mmm me pa' que vos también — alzó una ceja
— no, no es eso. Yo estoy con nadu— dije intentando convencerlo
— la sonrisita esa que ponés cuando estás con ella dice todo lo contrario, pero bue pensá lo que vos quieras —dijo mientras tomaba su mochila. — intenta hablar con ella Mauro.
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me pare justo frente al consultorio de dulces. está era mi última oportunidad, si en un mes no estaba mejor me rendiría.
suspiré pesadamente y con nervios entre al lugar.
— Sibel, que bueno que volviste — se acercó a abrazarme — no tienes una idea de cuánto me interesa ayudarte. Saldremos de esto juntas.