El camino hasta el edificio de la familia más poderosa del país fue agradable madre e hijo planeaban como pasarían un fin de semana, llegaron al gran estacionamiento donde la beta insistió que el omega la acompañara pues quizás se tardaría un poco y no quería que estuviera solo en el coche, Izuku fue con ella hasta llegar a la entrada principal donde Inko tenía que registrar la entrada de su hijo mientras esperaban todos los presenten dejaron de hacer sus deberes para hacer una reverencia a una figura importante.
Izuku volteó pues fue impresionante como los empleados incluso su madre presto tanta atención al recién llegado, Midoriya no podía creer quien era la persona que hizo parar el lugar con su presencia.
Casi se desmaya al sentir el aroma a madera que desprendía el alfa el cual entró por la enorme puerta de cristal se veo algo diferente podría jurar que estaba mas alto y su cuerpo cambió también estaba mas musculoso, su rostro se veía mas maduro estos 5 años dejaron huella, él vestía con un traje negro y su corbata de tonos fríos que lo hacía verse elegante pero sobre todo la arrogancia que salía por cada poro de su piel, dejando saber quien era el dueño del lugar, solo con verlos se sabía eso.
Midoriya lo observo si despegar la vista del recién llegado, cada paso que daba hasta el elevador parecía que fuera en cámara lenta pues la sensación de miedo y coraje salían a flote, el omega quería correr hacia él y darle una paliza dejarle claro que ahora no sería un débil omega pero también tenia ganas de salir corriendo de ese lugar huir lejos donde él no pudiera verlo pero sus pies temblaban imágenes llegaban a su cabeza que lo llenaban de terror, recordó los años de terapia y comenzó a respirar hondo para calmar a su lobo el cuál se descontrol, quería tomar el control algo que se estaban haciendo difícil pues esto no lo esperaba, apretó fuerte sus puños dejando sus nudillos blancos y encajando sus propias uñas en su mano, lo único que pudo hacer fue agacha su cabeza como todos los demás al momento que el alfa pasó por su lado rogando que no lo reconociera, ya no solo era el echo de verlo otra vez eso quizás ya no le importaba tanto al fin de cuentas eran destinados, sabía que en algún momento lo volvería a ver por eso siempre usaba supresores, sabía que no podía escapar de él pero aun así no quería que lo detectara ni al, ni a sus cachorros.
Ahora su mayor preocupación seria saber quien era él, tenia que saber todo de él, así podría evitar otro encuentro como este ahora ese rostro que soñaba casi todos los días ya tendría nombre, eso ojos rojos causantes de que su vida cambiará estaban regresando, solo que ahora tendría opciones cosa que hace años no tuvo.
Katsuki pasó por donde los empleados lo recibían como todos los días que llegaba, él sería el próximo en tomar la presidencia, algo llamo su atención un chico peliverde al final del pasillo fue un segundo donde su vista se dirigió hasta cierto lugar cosa de nada para seguir su camino hasta el último piso donde su madre lo esperaba pues hoy había decidido darle un oportunidad de dirigir unos acuerdos importantes, sería la primeras vez la cual serviría para demostrar lo capaz que podría ser.
Cuando el lugar volvió a la normalidad un omega pálido estaba por caer al piso.
- ¿Estas bien amor?- Inko se preocupe tenia años que no miraba un semblante así en el rostro de su hijo.
- Sí, madre no te preocupes- le respondido con una sonrisa forzada. - ¿Quién era la persona que llegó?- su corazón se quería salir solo por hacer esa preguntan, tenía miedo de la respuesta .
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NUESTRO DESTINO
FantasyUn día tu mundo cambia de la noche a la mañana eso es algo que Izuku un omega conoce muy bien. Un peliverde de 16 años, estudiante de la mejor preparatoria del país tenia un futuro asegurando bueno al menos eso creía, hasta que un fin de semana yend...