Un día tu mundo cambia de la noche a la mañana eso es algo que Izuku un omega conoce muy bien.
Un peliverde de 16 años, estudiante de la mejor preparatoria del país tenia un futuro asegurando bueno al menos eso creía, hasta que un fin de semana yend...
Cuando eres feliz, los días parece no pasar, pero al tener hijos verlos crecer a cada momento te das cuentas que si pasaron los años, eso les pasaba a los Bakugos, estaba en su burbuja de felicidad, que no se dieron cuenta cuando los mellizos cumplieron 10 años ambos alfas sin duda, la hermana del medio un clon a su padre alfa hasta el genio eran idénticos, la pequeña Mitsuki era la adoración de todos, dejándole pasar su mal genio, pero ya no era la más pequeña de la casa pues su padre omega tenía unos meses que había dado a luz a un varoncito los genes del rubio fueron fuertes en su familia, el cachorro tenía sus facciones, lo único que saco de Izuku fue sus lindas pecas, era un bebe tan tranquilo pasaba dormido, todo lo contrario a su hermana, que desde que nación los volvió locos, solo quería pasar abrazada día y noche, fue difícil para el omega, pero su alfa lo ayudaba mucho, pensaron que el nuevo integrante sería igual de difícil, pero gracias al cielo fue totalmente diferente, Inko solía decirles que Izuku era muy calmadito de bebe igual que el pequeño Masaru, Katsuki insistió que sus hijos tomaran el nombre de sus padre e Izuku no se negó era justo él le puso nombre a los mellizos así que dejaría a su esposo elegirlos.
Ese día todos corrían de un lado para otro pues se celebraría el cumpleaños número tres del torbellino de la casa la rebelde Mitsuki, Inko ayudo con la organización para su bella nieta, su cachorro tenía poco que había dado a luz así que no quería hacer algo tan grande, solo familiares y amigos más cercanos fueron invitados.
Las personas llegaron a la celebración con regalos para la pequeña pelirrubia con ojos avellanados de todo rojizos, su abuela con la cual compartía el nombre la vistió con un vestido rosa bañado de brillos y una enorme corona pues decía que era una princesa, de ese modo era tratada, era gracioso ver una muñequita tan linda con un vocabulario parecido a Katsuki, aunque cuando estaba Izuku padre e hija no decía malas palabras.
La fiesta fue divertida para grandes y chicos, buena comida, la bebida que no faltaba, Izuku termino su carrera, no trabajaba tiempo completo, pero hacia medio turno en la asociación de su padre Yogi, tenia planeado hacerlo de lleno una vez que el pequeño cachorro creciera un poco, Katsuki por igual termino sus estudios, estaba haciendo una maestría, seguía ayudándoles a sus padres pronto tomaría la presidencia, era complicado, estudia, trabajar y tener una familia grande, pero al llegar a su hogar y ser recibido por sus cachorros le recargaba la pila por completo.
Así que ya no tenía tiempo para ver a sus amigos, esta era una buena oportunidad para ponerse al día con sus amistades, las cuales estaba llegando puntuales, Todoroki también le llegó la invitación, la pareja discutieron por ese motivo, pero después de una noche ardiente, Bakugo dio su brazo a torcer, Izuku sabia como ganarle siempre a su amado alfa, Shoto no llego solo aprovecho la oportunidad para presentarles a su pareja, ya estaban buscando la fecha para su boda, en unos de sus viajes conoció a un alfa tuvieron una conexión al momento, su relación estaba yendo bien Yoarashi Inasa era su nombre.
La castaña llego radiante, le conto a Izuku que por su trabajo se tuvo que mudar de la Cuidad, lo sorprendente fue que ahí se encontró con su antiguo vecino, comenzaron una relación formal que estaba contenta, no era necesario que lo mencionara, púes su alegre sonrisa lo decía por ella, el alfa no la pudo acompañar por motivos de trabajo, pero prometió regresar para presentárselo al pecoso.
La vida continua para todos sus amigos de una buena manera, esta alegraba al omega peliverde, a media fiesta un omega hizo presencia, su vuelo se retrasó, la vida de Denki dio un cambio de 180°, un poco después de lo sucedido con el alfa pelirrojo, Kaminari tomo la decisión de hacer un intercambio, sus madres siempre fueron exigente con sus estudios no por nada estudio en la mejor universidad de Japón, también tomaba clases extras una de esa era el de idiomas, entre ellos el mandarín, desde cachorro tuvo buenos tutores, cuando se abrió un puesto para hacer un intercambian en China Denki se inscribió, fue aceptado, no tardó mucho en dejar el país, a sus amigos le dijo que siempre había soñado con estudia ahí, era una oportunidad genial, lo apoyaron, el trasfondo de todo eso tenía unos mechones rojos, desde eso días Denki no regreso, sus madres lo visitaban seguido, pero su amigo lo invito, agendo su regreso creía ser un buen momento para volver.
Los abuelos se turnaban para cuidar al pequeño Masaru, eso era un placer para ellos era una bolita de carne adorable, sus padres estaban ocupados atendiendo a los invitados, terminarían cansados, ponerse al corriente era demasiando agotador, la cumpleañera era muy exigente demandando atención todo el tiempo, los mellizos la consentía de más, cumpliendo sus exigencias, Katsuki pagaría con creces cuando esa pequeña llegue a su adolescencia era su vivo retrato, pero mil veces peor.
La fiesta termino, Izuku estaba feliz, esto le dio la oportunidad de convivir con amigos a los cuales dejo de ver años, algunos vinieron de otro país para celebrar a su pequeña, ya era de noche algunos ya se estaban retirando de la mansión de los Bakugos, contentos todo estuvo divertido, esperando la invitación, pero el primer añito de pequeño cachorro.
En la barra Uraraka platicaba con Denki, Izuku se le unió, Kaminari seguía con su picaría, les dijo que saliendo de la universidad le ofrecieron un trabajo en una agencia internacional, viajaba mucho debido a eso, hablaba de los lugares que conoció estos últimos años con entusiasmo, cuando le preguntaron por su vida amorosa, el rubio le dijo que era mejor vivir sin ataduras, que no quería esclavizarse con nadie, seguía siendo el misma omega pervertido, al menos esa era la fachada que les mostró ese día.
Las bromas eran dirigidas en su totalidad a Izuku porque se llenó de cachorros, el pecoso se ponía colorado con la atrevida conversión, ya era todo un experto en esa materia, pero le seguía causando vergüenza hablar abiertamente.
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-Amor- Katsuki le susurro al oído a su encantador pecoso -hoy te ves muy lindo- con su mano recorrido despacio la espalda del peliverde.
Izuku estaba buscando ropa estaba en la habitación que compartían -Hoy no cariño- el omega respiro la esencia de su alfa, lo ponía nervioso.
-Por favor si- Katsuki le hacia un puchero tierno, quien crearía a lo que llego el feroz rubio.
El peliverde comenzó a jugar con la ropa que tenía en sus manos, como un niño pequeño -Tengo miedo-.
-¿Me tienes miedo? - pregunto sorprendido el alfa.
El pecoso lo negó moviendo la cabeza de un lado a otro -No tengo miedo de ti- se tocó el estómago agachando la cabeza -Ya intentamos de todo y ningún método nos funciona, Masaru está muy pequeño, no quiero descuidarlo y si vuelve a pasar-.
El rubio beso la coronilla de su amado esposo peliverde -No te preocupes, recuerda la vieja quiere un nieto en cada habitación-.
Izuku se molestó con el comentario, aventó al alfa, camino enojado hasta el baño antes de azotar la puerta del baño le grito a su esposo -¡ESTAS LOCO, COMO CREES QUE PODRE TENER CIEN CACHORROS!-.
Katsuki amaba molesta al pequeño, no tardó mucho en quitarse la ropa y seguir al omega en la ducha, al final lo termino convenciendo, para el pecoso era fácil caer en sus redes, se amaban, se deseaban y se cuidaban mutuamente, Izuku solo esperaba que la pastilla past day ahora si funcionara.
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