Capítulo 24

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*Llamada telefónica*

-¿Me estás diciendo que tienes una especie de amnesia?

-Si Ashton –suspire- ¿tan lento eres? ¡Ya te lo repetí cinco veces!

-¡Es que no puedo creer que sea cierto! ¿Por qué nunca me lo dijiste?

-No sé –me encogí de hombros aunque no pudiera verme- no sabía que era grave.

Después de salir de la oficina de Federico me fui a la habitación de Mirta. Ya había hecho todo, traje mis cosas, estuve un rato con Ceci, hice mis tareas, comí y ahora estoy hablando con Ashton.

-¿Y qué planeas hacer?

-No sé, no quiero olvidar a mi papá y a mi mamá pero me da miedo salir lastimada –me acosté en mi cama- ya lloré mucho, Ashton.

-Lo sé Angel pero no puedes olvidar a tu padre y madre.

-¿Qué me aconsejas hacer?

-Averigua todo lo posible –suspiró-.

-¿Y si no funciona? Me voy a quedar con las ganas de saber.

-Quien no se arriesga, se queda con las ganas.

Justo cuando iba a responder llegó Mirta.

-Angel son las 10 de la noche apaga ese maldito aparato –dijo antes de recoger su ropa y encerrarse en el baño-.

-¿Te tienes que ir cierto?

-¿Cómo sabes? –fruncí el ceño-.

-Cariño deberías tapar el celular para que no escuche –dijo burlón-.

-Tu cállate –gruñí- hablamos luego Ashton, te quiero.

-Yo igual te quiero Angel, adiós.

*Fin de la llamada telefónica*

-¿Con quién hablabas? –Dijo Mirta sacándose los aretes-.

-Ashton –dije cortante-.

-Como sea –bufó- ¿Por qué estas echada en la cama?

-¿Tal vez porque en la cama se duerme? –Pregunté irónica-.

-No vas a dormir en esa cama.

-¿Por qué no?

-Porque yo voy a dormir ahí –sonrió victoriosa-.

-¿Y no podemos dormir las dos en esa cama? –Pregunté irritada- es de dos plazas y no tienes el culo tan grande.

-Es más grande que el tuyo –sonrió-.

-Pero el mío es verdadero, el tuyo es silicona –dije burlona-.

A Mirta se le borró la sonrisa y caminó hasta quedar al frente mío.

-Escúchame bien Angel –me miró- no te pases de lista porque sabes muy bien que no funciona conmigo, ahora vas a ir al sillón y vas a dormir o te voto afuera del cuarto.

¿Pensaron que mentía cuando decía que era malvada? Bueno si creyeron eso, ahí está la verdadera Mirta, se las presento.

-E-está bien.

Caminé hacia el sillón y me acosté porque ya tenía puesta mi pijama, a los cinco minutos la luz se apagó y se escucharon los ronquidos de Mirta, yo solo quería agarrar una almohada y asfixiarla.

¿Ven lo que me provoca estar con Mirta?

Di vueltas y vueltas en ese incomodo sillón y me di cuenta de que no podía dormir. Me levanté y fijé la vista en el reloj, eran las 1:30am, me puse una chamarra y salí a caminar un rato.

Tu eres mi AngelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora