Capítulo 58

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Lunes. El día que menos me agrada en la semana y asumo que a ustedes igual ¿o me equivoco? Para mí los Lunes siempre fueron el comienzo de mi pesadilla diaria ya que el fin de semana me podía encerrar en mi habitación o en el baño y nadie mi decía nada pero ¿Qué pasaba los Lunes? Tenía que ir a clases y ver a mis compañeros, a mis agresores o como quieran llamarlos.

Ahora que soy libre puedo comenzar de nuevo, tal vez desde ahora pueda dejar de odiar el día lunes.

-¡Angel! -Dijo Calum viniendo hacia mí-.

-Hola Calum -lo abracé- ¿pasa algo?

-Sí, quiero hablar contigo, más bien necesito hacerlo

-Claro solo... -me interrumpieron-.

-¡Angel! -Dijo Lucas viniendo hacia mí- ¿podemos hablar?

-Es que estaba hablando con Calum.

-Lo que pasa es que para poder dirigir la empresa necesito que firmes algunos papeles para que vean que no es fraude como lo que hizo Oscar y quiero comenzar hoy si es posible.

-¿Hoy? -me impresione- ¿Tan rápido?

-Sí, mientras más esperamos perdemos más trabajadores y dinero lo cual no es bueno para la empresa.

-Tienes razón. No me equivoqué al escogerte -le sonreí-. Calum -lo miré- ¿podemos hablar más tarde?

-Claro -me dio un beso en la mejilla- adiós.

-Adiós.

-¿Qué clase te toca ahora? -dijo Lucas unos minutos después-.

-Arte.

-¿Eres buena en esa materia?

-Si -dije confundida- ¿por?

-Te faltaras a esa, ya hablé con el director Hemmings y mientras te vaya bien en esa materia tienes permiso.

-Gracias. Debo entregar mi dibujo.

-¿Dibujo?

-Hace arto nos pidió que hagamos un dibujo de lo más importante en nuestras vidas.

-Bueno vamos entonces.

No fue necesario ir hasta mi habitación ya que lo tenía el dibujo conmigo asique solo caminamos hasta el salón de arte y al llegar se lo entregue al profesor. Lucas le explicó todo lo que pasaba y después de rogarle permiso como por una hora accedió a dejarme ir.

-Muy buen dibujo Rojas -dijo el profesor antes de dejarme ir-.

-Gracias -sonreí-. ¿Estará en el muro?

-Como todos tus trabajos -reímos- adiós.

-Adiós.

Una vez fuera del edificio fuimos al estacionamiento del internado. Lucas me abrió la puerta de su auto y después de ayudarme a entrar se sentó en el asiento del conductor.

Después de unos 15 minutos, Lucas detuvo el auto frente a la empresa de mi padre o mejor dicho frente a mi empresa. Nos bajamos del auto y entramos.

-Buenas tardes -dijo la secretaria-. Ahora me temo que no tenemos atención ya que estamos teniendo algunos problemas, en serio lo lamento pero si quiere puede decirme que quería y yo lo anotare -agarró una hoja y un lápiz-.

-¿No me reconoces? -reí al ver su cara de confusión- Regina soy yo -reí- ¡Son Angel!

-¿Angel? -se levantó de su silla- ¡Hace siglos que no te veo! -Me abrazó- ¿Cómo has estado?

Tu eres mi AngelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora