Seguía en el baño, solo que ahora mi respiración y corazón volvieron a la normalidad como debería ser. Está mañana me había colocado un poco de maquillaje, no soy fan de esos productos tengo la manía de frotarme los ojos una y otra vez sobre todo en las mañanas pero era mi primera vez en este entorno tenía que dar una buena impresión aunque no era algo de impresión por que el delineador me cayó tres veces en el ojo esta mañana, es más por que ni la cara me la lave, pero unas lágrimas cayeron por mis mejillas al pensar que se me saldría el corazón, así que luego de retirarlo por completo Salí, pero no estaba sola alguien me estaba esperando, Adrik.
- ¿Hola? - hable en forma de pregunta y él puso su mirada en mí y me miró de pies a cabeza (Se le ha perdido algo que yo no me di cuenta)
llega a ser incomodó que un hombre te mire así y más si ese hombre te da mini orgasmos espontáneos sin consentimiento.
- ¿Por qué te pusiste nerviosa cuando la señora gruñona dijo mi nombre? - me cuestiono sin más (se me había olvidado que el mundo gira alrededor de él), literalmente este hombre tiene personalidad en todo sentido.
- ¡Gracias! yo igual estoy bien. - hable con sarcasmo para luego de rodar mis ojos y caminar hacia la cafetería según yo, realmente debí pedir algún mapa si existiera por que apenas pude llegar aquí con la ayuda de un extraño.
- Lo tomaré como un sí, Annelise. - remarcó mi nombre con una media sonrisa burlona.
Ahora entiendo el ego Cash y a qué se referían con lo de humor único. Empezó caminar a un costado mío mientras lo miraba de reojo intentando no prestar tanta atención al hecho de tener a un hombre totalmente desconocido siguiéndome. Al parecer Adrik tienen más ego que yo cuando me miro al espejo aunque solo a veces. Verlo de perfil y más de cerca lo encuentro mucho más atractivo de cuando lo vi desde atrás en clases pero sigue persiguiéndome así que no lo admitiré.
- No te conozco, porque me pondría como damisela en apuros para que tu miembro entre en mí como casi todas las chicas a tu alrededor qué por cierto todas te miran con cara de ¡hazme tuya Adrik Cash!- conteste dramáticamente sin desviar la mirada hacia adelante, él solo se río.
- Claro que no lo hacen. - respondió seguro y yo lo mire con una ceja levantada - está bien lo admito soy irresistible.
- Enserio no me digas.- conteste para luego rodar los ojos.
- De todas formas me caes bien.- susurro en mi oído para después darse la vuelta para caminar en el sentido contrario - la cafetería queda hacia el otro lado si es hacia dónde te diriges. - grito y maldije por ser tan idiota, debía preguntar a alguien antes de salir y por que el es tan raro.
Después de pasar por más de diez pasillos encontré la cafetería, creo que pasare todo el año recorriendo la universidad antes de llegar a mi destino pero algo bueno de pensar y recordar a media es que puedo conocer lugares nuevos hasta que ya me acostumbré.
Ya en la cafetería había varias personas ya sean sentadas o en una fila esperando ser atendidos, era como la típica cafetería de las películas las mesas eran blancas al igual que las sillas pero nunca falta el grupito que junta las mesas y ocupan más espacio de que deberían por que son como veinte personas. Habían varias cocineras con traje negro detrás del mostrador de madera que le daba un toque muy moderno y antiguo a la vez, las ventanas eran gigantes que se podía ver todo el patio y canchas de futbol, con mis ojos busqué en donde sentarme hasta que encontré a Jude que movía su mano repetidas veces para ser vista. le regalé una sonrisa y me acerqué a su mesa pero no estaba sola al lado de ella estaba una chica súper linda. Me senté en frente de ella y dejé mi bolso en la mesa y hablé.
- Que se sintió sentarse con Adrik.- solté levantando una ceja y ella se sonrojo.
Era obvio que sentía algo por el o solo le atraía como la mayor parte de las chicas en Tagus pero sentí curiosidad y necesitaba preguntar.
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Somos Dos Mentirosos ~ fanfic ~
FanfictionMí padre siempre me dijo que si yo no me podía cuidar sola nadie lo haría. Y Hoy le estoy quitando la tranquilidad al hombre que me arrebató mi inocencia, Esa inocencia que desapareció cuando decidí ir a aquella fiesta, nadie me ayudó, ni mi padre l...
