4. Amigos.

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- !enserio esperas que te crea maldita cualquiera! - escupió el hombre al que una vez llame padre.

sus palabras dolían como si fuera Blancanieves en el bosque mientras el cazador me arrebata mi pobre corazón. Siempre creí que él era mi príncipe y que el me cuidaría de cualquier villano o dinosaurio que se me acercará pero que me llame mentirosa y otras profanidades más hizo que mi corazón se rompiera en mil pedazos.

- y-yo no miento y lo sabes - hable con mi voz entre cortada con lágrimas en los ojos.

no podía más con este dolor le conté mi mayor secreto y lo tiró a la basura. Él era mi ejemplo a seguir como la mayoría de todos los padres, pero veo que me he equivocado como siempre.

- eres igual que tu madre una cualquiera y no por eso tienes que mentirle a tu propio padre

realmente mi madre no salía de casa nunca lo hizo él era el único que salía de casa y volvía borracho y con lápiz labial en sus camisas, recuerdo perfectamente las veces que mi madre lloraba mientras lavaba sus camisas o cuando pensaba que estaba sola en la cocina, pero nunca tuvo valor para decirle como realmente la hacía sentir y eso a mi me hacía sentir insignificante.

- una cualquiera en serio lo dice el imbécil que engaño a mi madre y por su culpa está enferma - escupí sin temor sentía rabia e impotencia pero cuando sentí el sabor metálico en mi boca luego de caer al suelo por el golpe en mi mejilla me asusté.

- a mí no eches la culpa de que tu madre esté loca - protestó sumamente enojado - ¡ahora toma tus mierdas y lárgate maldita prostituta!- me escupió en la cara dejándome en el suelo destrozada.

diría que no es el mejor recuerdo para despertar un sábado mientras el viento chocaba sobre mi espalda y mi cuerpo al lado contrario de la cama, así como patricio estrella solo que tus pies están donde debería ir mi cabeza, si bueno tengo un muy mal dormir de vez en cuando. Odió cuando los recuerdos antiguos me atormentan por las noches es como si algo dentro de mi quisiera ver el pasado una y otra vez hasta volverme loca, literalmente.

Hoy no iba a ser nada, mis planes eran comer helado de menta toda la tarde mientras grey's anatomy sonaba de fondo, ese era mi plan A para no levantarme más en todo lo que queda de semana, era mi día de flojera, no quería cocinar ni ordenar el departamento cosa que necesitaba y mucho, pero cuando el sonido de la puerta sonó mis planes de seguir en mi cama se desvanecieron.

Debería poner un letrero de "no molestar" para que dejaran de tocar por qué habían pasado dos minutos y mi puerta no paraba de sonar una y otra vez. Todavía no despertaba del todo, pero cómo hacerlo fue la peor manera de despertar y de paso deben ser las ocho de la mañana. Me sabía un poco el departamento de memoria, aunque no del todo así que cuando me levanté de la cama con los ojos cerrados con toda la pereza del mundo me dirige a la puerta. Al llegar allá después de golpearme millones de veces por las paredes de mi entorno (fue una y solo la de mi habitación pero me encanta ser exagerada), todavía con mis ojos cerrados abrí la puerta e hice el intento de ver mas allá que oscuridad y al hacerlo pude ver una silueta bastante conocida.

- ¿no ves que hora son? - proteste mientras me estiraba frente a él, está decidido pondré ese letrero.

- son las 11 de la mañana reina y hoy será un gran día - habló con entusiasmo entrando a mi casa sin que se lo pidiera, a las 11 de la mañana y yo pensando que eran recién las ocho de la mañana.

- es... temprano.... todavía - susurre mientras me recostaba en la puerta que seguía abierta y yo con los ojos Cerrados.

- ¡oh por dios! pareces un zombie vamos mueve ese lindo trasero que te cargas y date un baño por que hoy trague muchas cosas para conocernos más, bueno solo traje mi presencia pero con eso bastará – me hablo él con energía y yo lo mire luego de frotarme los ojos, se veía hermoso bueno lo es pero cómo puede tener tantos ánimos a esta hora de la mañana.

Somos Dos Mentirosos ~ fanfic ~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora