Por la traición y engaño, hoy a ti mi señor, mi ángel caído que reinas lo más profundo y lejano al cielo, reparte agonía, no lo dejes sonreír, haz que pierda lo más cercano a su felicidad. Hoy te pido a ti Luzbel, maldice su vida, llena de hipocresía y mentira, déjalo vivir en soledad...
El día de mi juicio llego, después de unas semanas de escondernos, fue inútil pues dieron conmigo, no me resistí acepte mis crímenes, era decepcionante que la iglesia aún tuviera poder respecto a asuntos policiales, la gente me miraba con desprecio y yo solo mantuve mi vista sobre el suelo pensando y pensando.
-¡Camina!-.
Gritaba mi verdugo y gente escupía cosas sin sentido, me sentía bien después de todo hice el bien por ellos en algún momento asesinando a "monstruos" que verdaderamente no lo eran, lo comprobé cuando supe ese hombre lobo que acesine el primer día que llegue protegía a su pareja y después bueno... Conocí a mi Yun.
-¡Observar bien mi gente! Los ojos del averno y la maldad en persona-.
Ridículo y absurdo, solo miraba a todos aventando distintas cosas hacia mi persona, eran tan ilusos y torpes una aberración, los humanos de encargaron de destrozar todo una sociedad y alejarla de la razón, hoy sonrió ante mi vida, pues fui una persona que sirvió a ellos por años y aun así me han pagado con muñecas y pies atados a cadenas.
-Jefe...-. Pronunció un muchacho entre la multitud.
Tonet fue fuerte, comenzó su labor como campesino, me rompía dejarlo sólo pero el mismo sabe de su grandeza y valentía, era una pena que tuviera que ver esto.
-Traerlo aquí-.
Mire atento el cielo cuando desencadenaban mis pies, ¿Yun estará allí? De verdad existía otra vida, si es así ojala poder verle y decirle cuanto lo eche de menos. El viento era sueve y removía mis cabellos que tapaban un poco mis ojos, en el fondo sabia que podía matar a uno por uno, pero no era necesario.
No soy ese tipo de persona, soy la persona que esperará un momento mejor para saltar cuentas con todos. Desearía que mi padre me aconsejara y me sonriera mientras afilaba su espada, pero eso no pasará, no por ahora y ya no más. Debo aceptar que tengo miedo a morir, aun me hubiera gustado vivir mas haya, hacer cosas leer aquellos libros que Yun dejo por acabar.
Yun... Oh mi preciado pelirrojo, sonrei como un bobo y los presentes se dieron cuenta, recibí un golpe de su parte esculpiendo solo saliva, esos pobres ilusos son mas débiles que un pequeño gusano, creen que me aterra el estar ahí, pero solo puedo reírme de lo miserables que son.
-Coloquen la soga-.
Enredaron una soga gruesa en mi cuello, yo sólo suspiere pues me picaba un poco y solté un "Me pica" riendo un poco, supongo que la ironía de Yun se me había contagiado. Aun recuerdo sus graciosos arrebatos infantiles, dios... Comienzo a ponerme nostálgico.
-Un placer. Ya debe saber quien soy pero me presento, soy Yun Kalahari-.
El primer día que lo vi, seria inolvidable. Ambos temblabamos de nervios, intentando saludarnos. Mi corazón saltaba como loco y mi estomago se revolvía.
-Cierra la boca, zorra-.
Moría de la risa en mi interior cuando insulto a esa bruja el día que cazamos juntos, como lo extrañaba. Si sigo así terminaré llorando enfrente de todos y seria vergonzoso, solo espero que donde quiera que el este, este feliz y a salvo.
-Gracias, pero tu igual tienes frio y-y no debiste molestarte-.
Aquella vez que lo encontré en el bosque, asustado y temblando de frío, realmente jamas supe que hacia allí, pero fue la casualidad mas bonita del mundo. Mi ropa le quedaba enorme y me causaba una ternura increíble.
-H-Hazlo ya.-
La primera vez que nuestros cuerpos se veían envueltos en el placer hacerlo mio y tenerlo a mi merced era estupendo.
-
¡Mira un conejo! ó ese pajarito, ¡Hostia un venado!-.
Jamas olvidaré su cara llena de emoción, sus ojos brillando de alegría viendo todo a su alrededor, no pude más y llore, ese había sido un momento increíble.
-Bien, este hombre es condenado a pena de muerte por cometer crímenes en contra del gobierno, matando a personal militar y policial. Además de blasfemar a la iglesia y pertenecer al reino de santan-.
¿Reino de satán? No lo entendían en verdad, es estúpido, ignorante e ingenuo. Suspire de dolor y derrame mi ultima lágrima.
-¿Algo que decir?-. Preguntó el hombre cubierto con un tela que dejaba ver solo sus ojos.
-...
-Parece que no-.
-Espera...-. Miro hacia adelante, sonriendo y mirando por última vez a Tonet-. Ustedes no tienen idea del sufrimiento que aun causado en muchas personas, pensando que hacen lo correcto incriminando sin razón, descansaré en lo mas profundo de este mundo, viviendo en sabiduría porque de ustedes he aprendido que los verdaderos monstruos son ustedes, quienes no sabrán vivir en paz hasta que en verdad sepan razonar. Pudranse maricones-.
Con esas últimas palabras, jalaron la palanca, mi cuerpo cayó y colgaba de lo alto. Sentí mi cuerpo arder y mi respiración se cortaba, mi vista se nublaba y todo fue borroso entonces.
Armando murió lentamente, la gente abucheaba y gritaba de alegría, otros solo pensaban en lo que dijo, ¿tendría razón? No lo sabían. Ambos enamorados murieron a manos de la ignorancia, sus vidas estaban destinadas a estar juntas y a morir no juntos pero a volverse a encontrar, el amor que surgió era y es más fuerte que una simple bala atravesando un pecho, habían jurarse volver a estar juntos aun que sea en otra vida y así lo harían.
Las llamas terminaron de incinerar el cuerpo de Armando. Ahora su alma se iba lento y poco a poquito. Después de todo Yun había encontrado la paz y supo entonces que aún que careciera de alma, estaba mas vivo que nunca, viviendo en las sombras de la muchedumbre.
hasta que muera podrá sentir paz...
...
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Carencia de alma (Yunando) FINALIZADA
Diversos-Soy solo un ser maldecido a no ser feliz, pero aun así, deseo amarte. -No opinarias lo mismo si supieras, que soy... un vampiro. Un hombre, fuerte y maldecido, el mejor cazador de monstruos de la ciudad, llega a un pueblo, Los Santos, sin saber que...