Andaba tranquila en dirección de mi cafetería favorita. Me gusta subir a la planta de arriba y ver las vistas de la ciudad mientras escucho música, me tomo un café y leo algún libro que he descubierto a lo largo de la semana; me paso horas allí.
-Qué raro verte por aquí –ríe la dependienta-.
-Ya ves –reí-.
La dediqué una leve sonrisa y entre en el ascensor para subir a la terraza. Mientras llegaba, buscaba en Spotify, una lista la cual pudiera ponerme mientras leía el libro, hasta que está terminara.
Salí del ascensor una vez llegué y al pasar por la mesa para ir a la mía, me quede parada y fruncí el ceño al ver a una de las personas allí presentes.
- ¿Winter? –la miro confundida-.
Ella levanta la cabeza y suelta un gritito de emoción al verme, lo cual hizo que me alegrara también. La había perdido de vista en todo el día después de la presentación y mira que su clase está al lado de la mía.
-Qué alegría encontrarte, pensé que no volvería a verte hasta mañana –sonríe-.
-Lo mismo pensé, estamos al lado y te perdí de vista –reí- te veo bien acompañada –sonreí-.
Los chicos me saludaron y yo les devolví el saludo. Me fijé en uno de ellos, el cual me miraba bastante, diría que, analizándome, tampoco le di mucha importancia.
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-Bueno amiga, no te molesto, ¿Quieres quedar mañana para ir a clase?
-Punto número uno, sí –ríe- punto número dos, quédate con nosotros.
-Eso –me dice uno de ellos- eres la amiga de mi hermana, no molestas si es lo que piensas –sonríe-.
-Oh, pues, si tanto insisten –sonrió un poco-.
Me siento en la silla vacía al lado de Winter y ella me mira sonriendo.
-Y dime, ¿Qué ibas a hacer? –me mira-.
-Pues, me disponía a reproducir una playlist, tomarme un café y leer un rato, lo hago siempre la verdad –sonrei-.
- ¿Te gusta leer?
Miré a mi derecha y vi que el mismo chico que me miraba antes, me había hecho esa pregunta, por lo que asentí.
-Oh, Yoongi, esta es la chica que tiene tu sudadera.
-Anda, que eres tú –le sonrío- la tengo puesta ahora mismo, ¿quieres que te la dé?
-Dios no, ¿estás loca? –ríe- la sudadera no me preocupa para nada, tu tranquila, sin prisas –me guiña un ojo-.
Me sonrojé ante ese gesto y le dediqué una leve sonrisa.
-Aquí esta, el café para la chica –sonríe el hermano de Winter-.