Capítulo 12

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El fuerte olor hizo que abriese los ojos, Daenerys no sabía dónde estaba. El dolor aun recorría su cuerpo, cuando giro levemente la cabeza pudo que se encontraba en una gran habitación, tanto como la suya de Desembarco del Rey y pudo ver el blasón que adornaba la estancia. Al ver el blasón del león dorado quiso levantarse rápidamente pero el dolor se lo impidió. Respiró profundamente y lo intentó de nuevo, esta vez con éxito. Al ponerse de pie vio que solo portaba un fino camisón y sentía el vendaje con fuerza contra su piel, su pelo estaba suelto, no llevaba calzado. Busco con la mirada su armadura y su espada pero no las encontró. Empezó a andar a paso lento hacia la puerta, le costaba respirar pero su determinación era más fuerte. Cuando abrió la puerta vio a dos guardias con sus armaduras rojas y el león dorado en el pomo de sus espadas.

- Llevadme ante Lord Tyrion- dijo Daenerys tranquila pero firme.

- Como ordene majestad, seguidnos- dijo uno de los soldados.

Recorrer los pasillos de Roca Casterly hacía sentir una extraña sensación a Daenerys. Ese era el hogar de los responsables de la casi total aniquilación de su familia. Aunque ya ninguna de esas personas seguía con vida no podía dejar de pensar en ello. Llegó a una gran estancia donde vio una imagen que solo pudo hacerle sentir tristeza. Tyrion y su esposa, su hija y nieto. Pudo apreciar que Tyrion ya no portaba barba. Pudo apreciar como todos iban vestidos de rojos y portaban el león dorado en sus ropas. Pudo apreciar que su hija e nieto eran auténticos Lannisters con el pelo dorado y ojos verdes. Todos estaban juntos y felices y pensó como a ella le habían arrebatado eso mismo. Aun así no permitiría que nadie la viese llorar. Cuando Tyrion la vio en silencio observando desde la entrada podría jurar que era un fantasma de la mujer que fue. Solo la vio así en una ocasión y fue justo antes de atacar Desembarco del Rey por primera vez. Tyrion pidió a su familia que abandonase la estancia, necesitaba hablar con la reina a solas y ellos obedecieron. Salieron por una pequeña puerta situada a su derecha. Daenerys al ver como se marchaban empezó a andar hasta llegar frente a la gran mesa donde se encontraba Tyrion.

- Veo que habéis despertado majestad. Sentaos- dijo Tyrion al cual Daenerys solo respondió con una mirada fría- por favor. Supongo que tendréis preguntas.

- Daenerys tomó asiento.- Cuanto tiempo llevo aquí?

- Tres semanas. Como están vuestras heridas?- preguntó Tyrion.

- Y Drogon?- dijo Daenerys interrumpiéndole

- Os dejó en el patio principal y se marchó, jamás lo he visto tan malherido. A que os enfrentasteis?- preguntó Tyrion

- No lo sé, pero pienso averiguarlo y acabar con él- dijo Daenerys fríamente.

- Y vuestras heridas?- volvió a preguntar Tyrion

- Vuestro maestre ha hecho un buen trabajo, las heridas sanarán. Aunque no entiendo por qué.- dijo Daenerys

- Porque qué?- preguntó Tyrion

- Porque me ayudáis- dijo Daenerys fríamente

- Ya os ayude en el pasado, recordáis?- dijo Tyrion

- Lo hicisteis por vuestro propio beneficio Lord Tyrion.

- Todos mis actos como mano del rey, tanto vuestros como de Bran tenían una finalidad, el bien del pueblo.- dijo Tyrion.

- Volver a Roca Casterly ha sido lo mejor que te ha pasado. Tienes felicidad, paz, una familia...- dijo Daenerys

- He oído del ataque a la capital, del estado de vuestros hijos y la desaparición de la pequeña Lyanna.- dijo Tyrion.

- Debo volver- dijo Daenerys.

- Debéis recuperaros del todo, no puedes vencer a tus enemigos en ese estado. – dijo Tyrion.

- Si mal no recuerdo es la reina la que da las órdenes.- dijo Daenerys.

- No es una orden, es un consejo.- le dijo Tyrion.

- No lo necesito.- le dijo Daenerys.

- Entiendo el dolor que sientes.- dijo Tyrion.

- No es dolor, es ira. Por aquellos que atacaron a mi familia, lo van a pagar.- dijo Daenerys, en sus ojos violetas se podía ver perfectamente las llamas.

- Los vas a matar- dijo Tyrion.

- Fuego y Sangre.- dijo Daenerys.

- Fuego y Sangre?- repitió Tyrion

- Es lo único que merecen.- dijo Daenerys

- Te lo repetiré las veces que hagan falta: esa respuesta no fue la correcta en el pasado, ni ahora en el presente. De verdad quieres volver a ser la reina de las cenizas?- dijo Tyrion.

- Sí- dijo directamente Daenerys poniéndose de pie- pero esta vez serán las cenizas de mis enemigos, no la de inocentes.- en ese momento Daenerys empezó a andar para salir de la sala.

Aunque Daenerys quería marcharse Tyrion tenía razón, aún estaba muy débil. Llegar desde su habitación al salón casi la había agotado. Al cabo de un mes ya se encontraba con fuerzas suficientes para reanudar la marcha. Esa misma mañana Tyrion le devolvió sus pertenencias, las sirvientas le ayudaron a ponerle la armadura. Cuando cogió la espada la sintió más pesada, pero nada que ella no pudiese soportar. Cuando salió de la habitación se encontró con Tyrion.

- Seguidme- dijo Tyrion.

Daenerys le siguió hasta el patio y allí lo vio, Drogon había regresado. Sus heridas habían cicatrizado aunque se veían las marcas perfectamente. Daenerys se acercó corriendo hacia él y le acarició.

- Me alegra que estés bien.- dijo Daenerys en voz baja mientras dejaba caer su rostro en la piel de su hijo.

- Ambos os habéis recuperado a la par.- dijo Tyrion

Daenerys subió sobre Drogon y se sentó en su silla ante la vista de Tyrion. Cuando Tyrion la vio armada y acorazada y sentada sobre su dragón que había crecido juraría que así se vería su antepasada Visenya. Cuando Daenerys estaba a punto de emprender el vuelo Tyrion la detuvo con sus palabras

- El rey se encuentra sitiando Harrenhal, allí se encuentra la reina Yara y los Hijos del Hierro. Doce mil de mis hombres marcharán bajo tus órdenes hacia allí, te esperan a las afueras de la ciudad.- dijo Tyrion.

- Gracias Tyrion. – dijo Daenerys y emprendió el vuelo.

Cuando salió de la ciudad vio el ejército de los Lannister marchar. Esta vez era la hora de la verdad, no había medias tintas. Recuperaría su hija sin importar lo que le costase y si era necesario haría como su antepasado Aegon, caería desde los cielos sobre Harrenhal inundándola de llamas.

Cielo y Mar- Libro 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora