Capítulo 3

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Capítulo 3
Jordan

Después de agotar la etapa de calentamiento, Mitch llama a Andrew, mi púgil para el día de hoy. Mi nuevo entrenador, Igor Yusupov, de origen ruso, quien posee una apariencia dura e implacable, se acerca a Andrew y le marca algunas pautas. Él tiene una cámara de vídeo en sus manos e inmediatamente Mitch toca la campana, empieza a grabar. Al inicio mi mente divaga un poco respecto al hecho de porqué lo está haciendo, sin embargo, vuelvo rápido a mi objetivo. Andrew está yendo con todos sus fuerzas y pareciese que esto es una pelea real, tengo que reaccionar ante sus arremetidas. El primer asalto se termina y me da la oportunidad de echarle un vistazo a los demás; Mitch está hablando en voz baja con Igor y viendo la cámara de vídeo. En el lateral derecho, donde están los bancos, está April, quien está manipulando su teléfono. En este momento me permito apreciarla un poco, sin verme bajo el escrutinio de sus grandes ojos. Su cabello caoba, está cubriendo un lado de su rostro y del otro lado, parece que le ha entrado una llamada y la contesta. Ella levanta la vista y me encuentra mirándola, así que me ofrece una sonrisa, para luego alejarse a hablar. Mitch nos indica que continuemos. Andrew sigue yendo con todo, pero puedo más que él, no porque sea mejor, sino porque quiero ser mejor y necesito entregarlo todo para lograrlo. Al final del entrenamiento, después de noquear a mi contrincante, quien quedó maravillosamente tendido en la lona, luego de tirar la toalla, al bajar del cuadrilátero, Igor se acerca a mí:

—¿Ves este vídeo? —él señala la cámara con su mano derecha. Yo asiento—. Tendrás una copia del vídeo, esta noche lo mirarás todas la veces que sean necesarias y tú mismo deberás ser capaz de identificar tus errores, las cosas que debes mejorar. Yo tengo mis anotaciones aquí, con todo lo que tomé en cuenta al verte, pero quiero que tú mismo seas capaz de ver lo que puedes mejorar. Espera unos minutos y te entrego un CD. ¿Bien? Perfecto —se contesta él mismo. Camina hasta la puerta que da a la oficina del gimnasio y entra. Camino hasta April.

—¿Qué te pareció? —le pregunto enarco una ceja.

—Pues la verdad, verdad es que apestas —de una manera que encuentro inexplicable, ella tiene una sonrisa mientras dice eso. La confusión me gobierna, porque después de todo, gané y qué tanto puede saber ella de eso. Al parecer ella nota la expresión de mi rostro y rompe a reír.

—No pongas esa cara. La verdad es que apestas. Necesitas un baño. Luego hablamos, Jordan —en un pujido sale un pequeña risa de mis labios y el alivio es evidente. Ella se ríe y toca mis hombros con sus dedos y siento que analiza la sustancia que ha quedado impregnada en ellos.

—No es solo sudor —afirma.

—Vaselina.

—¡Oh vaya!, pensé que ese hermoso contorneado que se forma en los músculos, era la fibra y el esfuerzo, pero es un total engaño. Me siento decepcionada. Eso es vender sueños a las damas.

—No es belleza. Es protección —le aclaro —se utiliza para que resbalen los golpes, detener el sangrado o hasta prevenirlo.

—Antes me parecía muy pretencioso. Gracias por la clase de boxeo —ella me ofrece una amplia sonrisa y yo me alejo para ir a las duchas. Mi baño caliente termina en tiempo récord y salgo de allí corriendo para encontrarme con todos fuera.
Igor me entrega el CD y se despide de mí con unos golpes en la espalda.

—Ya me voy —dice April.

—Quizás quieras darme un aventón —le digo y sostengo mis manos sobre una de las barras que están en el techo y levantándome entre veces.

—¿No te puedes ir corriendo? —ella levanta una ceja y torna su rostro con una clara seriedad, que casi de inmediato se transforma en una sonrisa—. Claro. ¿Dónde vives? —pregunta. Al parecer no quiere hacer bromas.

FIGHTING ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora