Capítulo 16
Abigail
—¿Jaden irá a la pelea? Porque si es así, no habrá fuerza humana que permita que me la pierda —Katherine luce un poco emocionada, le gusta Jaden, lo encuentra atractivo.
—Debes mirar a otro lado, Kat. Él está ocupado, la mujer a la que le dedicó el espectáculo, es su novia —quiero hacerla caer en la resignación.
—Es una vieja. Él luego buscará algo de diversión y allí estaré yo —afirma—. En fin, ¿Cuándo es la pelea?
—El viernes. Y sí, supongo que Jaden irá. Es en New Jersey.
—Pues asegura mi puesto. Y dile a tu delicado primo que te dé un boleto extra —giro los ojos y camino hasta mi habitación—. No te vayas, tenemos que hablar.
—¿Qué quieres? —pongo los ojos en blanco.
—Háblame de Jordan —su tono de voz es serio.
—Katherine, perdiste el derecho de saber sobre Jordan el día que le revelaste cosas sobre mí. No pienso decirte nada.
—O sea, que sí tienes algo que podrías contar.
—No pienso contestar siquiera eso. Adiós —me despido y voy hasta mi cuarto.
Katherine como siempre, es tan inoportuna. Decidí que no le haré ningún comentario respecto a Jordan. Es sencillo, ya que no tengo mucho que explicarle al respecto. Somos amigos o quizás algo más que amigos, porque sabemos cosas el uno del otro, que los demás no tienen idea, pero pienso también en el comentario que le hizo Jaden sobre si estamos saliendo. He dado muchas vueltas con respecto al tema de si Jordan me gusta o no, pues no debo mentirme a mí misma, no es muy coherente que digamos, el hecho es que sí, realmente me gusta, me atrae y eso no había pasado con nadie desde hace mucho, incluso fui capaz de confesarle lo de mi novio, y peor aún, le dije que había sido él el único con el que había estado después de él, no sé que pasó por su cabeza ante tal declaración, pero está lo suficientemente roto como para sentir algo. Creo que es suficiente con que yo le atraiga, y supongo que debo dar el paso y decirlo, decirle que me siento bien cuando estamos juntos y que está para chuparse los dedos, que me parece muy sensual lo que hace. Se lo diré, lo único que no sé cuándo.
Tomo el teléfono para marcar a casa y decirle a mamá que estaré allí la próxima semana. La conversación es corta, como de costumbre, y como siempre, sigue reprochándome y diciéndome que haga algo importante con mi vida, que me case, que busque un buen trabajo y toda esas tonterías. ¿Acaso ella piensa que no estoy trabajando porque me gusta la vagancia? Mamá este es un país de mierda que antepone las relaciones antes que la capacidad, no tengo un buen trabajo porque nadie me ayuda a conseguir un buen trabajo, ni siquiera tú. Esperas que me hunda en mi pozo de tristeza por no haber hecho lo que tú quisiste que hiciera. Es hora de dormir y pensar en cómo llegaré a soportar estos tres días en casa de mi madre.
***
Es la tarde del viernes. No he sabido nada de nadie, ni Jordan, ni Daniel y mucho menos Mitch, claro. Solo sé que tengo mi boleto y que podré entrar con Katherine, no pude contactar a Daniel para que me diera la entrada, así que tuvimos que comprarla.
La pelea está programada para las 20:00. Son ya las 19:00, así que debemos salir, ya que un par de millas nos esperan por delante. Katherine va conduciendo, yo subo el volumen del radio y suena a toda potencia Don't stop the party. El camino resulta ser una disco ambulante y la tensión de que dentro de un rato estarán golpeando en la cara a Jordan, se disipa un poco.
El lugar está lleno casi a totalidad. Solo unos pocos espacios están vacíos. Nos hacemos espacio entre las personas que van caminando en los pasillos tratando de identificar sus asientos. Katherine llama al chico de las botanas y compra un par de latas de cerveza. Las luces que iluminan el ring están todavía apagadas y hay mucho movimiento en el área de los pasillos. El ruido de todas las personas hablando se unen al ritmo de los latidos de mi corazón. Katherine no deja de parlotear acerca de todo lo que ve a su alrededor.
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FIGHTING ©
Roman d'amourJ. J. King es un hombre con una historia difícil que lo atraviesa y define. La necesidad lo llevó a convertirse en un obrero y la búsqueda de venganza, en un boxeador. El perdón y el olvido son palabras que no existen en su vocabulario. Patrick W...
