Capítulo 10
Abigail.
¿Es el dolor quien decide consumirnos? ¿Nosotros decidimos ser conturbados por él? En este preciso instante, no estoy segura de quién está gobernando a quién, sin embargo, solo sé que no puedo reprimir las lágrimas y evitar que broten desde lo más profundo de mí. Pensé que todo estaba olvidado, que no sentía el dolor en mi pecho porque su recuerdo no ha estado presente todo este tiempo, pero alguien llega y derrumba la muralla que has construido alrededor de tu tórax y vuelves a sentir lo que algún día padecistee. De todos modos, no sé ni siquiera porqué estoy llorando, aunque quizás solo necesito sacar esto de mi corazón, sacarlo de mi interior y enterrarlo por siempre. Jordan quizás no sea la persona adecuada para destaparme, sin embargo, él no es como lo demás, como mi familia, como mis amigos, que solo me juzgarían por los sentimientos
Él está abrazándome y acariciando mi pelo de arriba hacia abajo, no saco los sollozos de adentro, pero sí mis ojos se han convertido en un torrente que moja su pecho.
—Era tan especial, por Dios, jamás va a existir alguien como él —mis palabras salen entrecortadas y roncas desde mi garganta—. Y solo se fue, se fue rápido, no nos dio tiempo de hacer todo lo que queríamos. La boda, los hijos, una casa en Malibú... Todo por una maldita enfermedad que lo consumió en un mes —no levanto los ojos mientras digo todo esto y mantengo mi mirada hacia su pecho, mientras su barbilla está sobre mi cabeza.
Levanto los ojos para mirarlo. —Lo amé, Jordan, lo amé con todo mi ser. Mark y yo estuvimos juntos desde jardín de niños y hasta después de la universidad, y luego iba a ser la boda, justo tres meses después de que todo pasó. Y me culpo tanto tanto, porque el quiso casarse conmigo desde que supo su estado, pero yo de imbécil, le dije que esperáramos, que todo iba a estar bien —su mirada es firme sobre mí, pero no logro descifrar qué piensa de lo que estoy diciendo. No quiero decir nada más porque no es necesario, o solo porque no hay nada más, después de todo, el amor de indescriptible, y yo no sabría explicarle más allá de lo que dije. Jordan nota que no abundaré, así que vuelve a acariciar mi cabello y me da un beso sobre él.
—No quiero que pienses que te estoy utilizando. Cuando estoy contigo, solo estoy contigo, con nadie más. No pienso que eres Mark ni nadie más, solo tú y es increíble, porque antes jamás había estado con alguien que no sea él. Tú eres el primero después de él —es verdad, jamás me había pasado por la cabeza estar con alguien hasta que llegó Jordan a mi vida. Es el primer hombre que me ha atraído desde ese momento.
—Si fuera lo contrario, tampoco estaría molesto. Recuerda que cualquier cosa que necesites sacar de allí, solo tienes que venir y te ayudo. Soy bastante bueno en eso —él pone su mano sobre el lado izquierdo de mi pecho para referirse a mi corazón y está sonriendo, creo que quiere contagiarme. Sonrío también a pesar de que todavía mi nariz siente las lágrimas.
—Gracias —le respondo y no sé porqué, pero le doy un beso en la mejilla, que me raspa por la barba, bastante crecida ya. Él debe pensar que no es correcto besarme después de lo que acaba de pasar, sin embargo, creo que Jordan merece un buen trato después de tanto lloriqueo, y pasarla realmente bien. Me acerco y planto un beso en sus labios. Lo que sigue después, la verdad no vale la pena comentarlo, solo queda decir que será muy divertido.
***
No estoy segura de qué hora es, solo sé que tengo mucho calor y no siento a Jordan al lado de mí. Solo hay sábanas revueltas y almohadas. Él viene entrando, tiene una bandeja con él y está desnudo, de repente me sorprendo, creo que debe vestirse para andar caminando en la casa, sin embargo, trato de evitar desviar la mirada hacia allí.
—Buenos días —lo saludo. Él se acerca y deja la bandeja sobre la cama. Se sienta a mi lado.
—Hola. ¿Cómo dormiste? ¿Bien? Pues claro —se contesta a sí mismo. Eso me hace sonreír.
ESTÁS LEYENDO
FIGHTING ©
RomanceJ. J. King es un hombre con una historia difícil que lo atraviesa y define. La necesidad lo llevó a convertirse en un obrero y la búsqueda de venganza, en un boxeador. El perdón y el olvido son palabras que no existen en su vocabulario. Patrick W...
