Capítulo 25

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Capítulo 25
Jordan

Siento que Jaden todavía se está vengando por lo que dije sobre su trabajo. Que sea un trabajo que parezca de niña, no quiere decir que solo lo hagan ellas. Después de todo, hay toda clase de personas en todas las carreras y oficios que hay en el mundo, lo más seguro es que muchos piensen que no puede existir un solo boxeador en la faz que sea homosexual, pero qué gran equivocación. Hay un horario específico en el gimnasio en el que cualquier hombre se sentiría incómodo de estar allí, por la miradas de algunos, de apariencia ruda.

—¿Qué te dijo? —le pregunto cuando finaliza la llamada. Él solo sonríe y me mira.

—J, no te preocupes, son cosas personales que no tienen nada que ver contigo —palmea mi espalda y se levanta para ponerse frente a mí—. Escucha esto, Maritza me hizo una propuesta —du tono de voz es serio, y es de la pocas veces que siento que tiene algo importante que decir—. Ella me ofreció instalar un negocio.

—Vaya, eso está muy bien.

—No, no. Espera déjame terminar, eso es solo una parte. El punto es que ella quiere que instalemos un bar, algo parecido a donde trabajo y al principio pensé en decir que sí sin siquiera pensarlo, porque quién no querría ser dueño o socio de un negocio que claramente va a dejar ganancias. El detalle está en que ella quiere venir y casarse conmigo —él se detiene antes de seguir la conversación permitiéndome procesar esta información.

—Felicidades , vas a ser un señor casado Jaden —rio. No me imagino a Jaden vestido de novio yendo al altar. Mucho menos con Maritza.

—No, J, no bromees conmigo, escucha esto, Maritza es una buena mujer y la paso muy bien cuando estoy con ella, y qué decirte de todas las cosas que me ha enseñado, han sido muchas, cosas que jamás imaginé, pero no sé si sabes pero algún día me gustaría tener hijos, mi vida no puede girar solo entorno a una mujer o un  trabajo. Debo ser responsable de alguien.

—Si te gusta estar con ella y crees que es la adecuada, puedes pensar en la adopción, miles de niños esperan por un hogar, quizás sea la oportunidad de que hagas algo bueno por alguien.

—No, no, no es lo mismo, sabes que no es igual. Quiero un niño que se parezca a mí.

Rio. —¿Quieres un niño que sea stripper? —rio más y más fuerte.

—No te rías —su cara luce seria y sombría—, sabes que no me refiero a eso, por Dios —niega con la cabeza—. En fin, creo que lo nuestro terminó. Esta noche voy a hablar con ella y decirle que no puedo darle lo que necesita. Me duele, pero no tengo de otra, ahora tengo otra misión. Encontrar una buena mujer que me pueda dar un hijo.

—¿Desde cuándo la prisa? No te estreses, las cosas llegan a su tiempo.

—Eso lo dices tú porque tienes tu boleto reservado, con destino al corazón.

—¿A qué te refieres con eso?

—No te hagas el cabrón, sabes que hablo de April, sé que puedes ser bastante cabeza hueca, pero escúchame, no te cierres sabes lo que sientes.

—Sí, estoy seguro de lo que siento, pero de lo que no estoy seguro es de lo que ella siente y la verdad no me parece una buena conversación a entablar, al final siempre terminaremos en lo mismo, y no estoy dispuesto a arruinar el momento con preguntas tontas. Después será mejor y nadie saldrá dañado.

—Sí, solo tú —el teléfono de Jaden nos interrumpe y revisa su bandeja de mensajes. Él frunce el ceño cuando termina de leer —este chico se ha tomado muy en serio eso de que soy un nuevo rico.

FIGHTING ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora