Mientras iba llegando al edificio, mentalizaba la situación con Jimmy. No pretendo ser mal agradecida, pero en serio no me gusta recibir cosas que son responsabilidad mía poder obtenerlas.
Estando ya a centímetros de la entrada, bajo de mi bicicleta con rapidez y agarro los manubrios para arrastrarla hacia dentro. Cuando pongo un pie dentro veo que Jimmy se encuentra hablando con alguien, así que espero en una esquina de la entrada. Mientras habla se da cuenta de mi presencia y le dedico una mirada fulminante moviendo mi pierna con impaciencia al mismo tiempo.
Después de un minuto que se me hizo eterno, su conversación parece terminar. La persona gira sobre sus pies para ir en dirección al ascensor y sin pensarlo mucho me acerco con rapidez y algo exasperada hasta el señor. Me detengo justo en frente y lo observo intranquila.
— Dime porqué lo hiciste —pido con un toque de decepción en mi tono—. Sabes que siempre hago mis esfuerzos, es lo que siempre he hecho...
— Mía... —llama interrumpiéndome, pero no hago caso.
— Podría haber reservado un turno en el abastecimiento del señor...
— ¡Mía! —exclama, deteniendo así mi rapidez y exasperación al hablar.
Suspira y me observa fijamente.
— Escucha, no lo hice yo —declara.
Lo observo por un instante y luego suelto una risa absurda. Que no me esté tomando el pelo porque no estoy para eso.
— Solo a ti te lo conté —confieso obvia, rodando los ojos.
Como toma su tiempo para refutar, eso me permite darle la vuelta a un pensamiento rápidamente. A menos que... No, no se atrevería.
Entorno mis ojos para luego darle una mirada de pocos amigos.
— Jimmy, ¿qué hiciste? —cuestiono tratando de tener calma.
Noto como balancea sus ojos y se ve algo incómodo. Incómodo como sinónimo de: culpable.
— Bueno, puede que haya estado charlando con tu amigo Ryan cuando te fuiste a casa la vez que pasaron muy felices por aquí... —confiesa algo nervioso. Mientras escuchaba su declaración mis ojos fueron abriéndose de a poco. Esto no puede ser—;… y puede que en un momento se me haya escapado el asunto de tu libro —culmina arrugando un poco su cara.
— ¿QUÉ? —pregunto sin poder creer lo que escuché—. ¿Por qué diablos hiciste algo así?
En serio estoy molesta. Siento una incomodidad gigante. Ryan y yo a penas hemos empezado una amistad (¿es eso no?). Confieso que las cosas cambiaron rápidamente y que al final estamos bien, pero no creo que esta situación sea adecuada, no sé si la confianza para estar aceptando este tipo de cosas y que el esté al tanto de mis situaciones sea la suficiente.
— Oye, no fue a propósito ¿si?, solo ya sabes, estaba emocionado por ti y simplemente las palabras salieron de mi boca. La mirada que puso al escuchar eso me preocupó, intuí que le había llegado la idea a la cabeza y sabia que no te agradaría; intenté decírselo, de verdad, pero no me escuchó y decidió hacerlo —declaró algo abrumado.
Procesaba sus palabras con intranquilidad. Ese chico debería aprender a aceptar consejos y advertencias. Si, tal vez lo hizo con buena intención, pero no es aceptable, no si eres consiente de la advertencia y bueno... no si me conoces. Pero bueno, no puedo culpar a Jimmy por esto, fue algo sin premeditación.
Suspiro cerrando mis ojos un momento.
— Si me permites opinar —vuelve a hablar y abro mis ojos—, no lo veo tan mal —lo observo de mala gana—. Escucha, debes aceptar ayuda aunque sea una vez en tu vida Mía —aconseja.
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Su Realidad Y La Mía
RomanceHablemos de posiciones en el mundo. Siempre estamos a cuestas de ellas. Dicen que debemos encajar siempre con nuestra posición social. Cualquier sueño con ser, tomar o llegar más allá del destino que se supone nos tocó, es derribado por argumentos...