Capítulo 19

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Nota: no escuchen la canción hasta que vean el aviso que pondré para que lean en conjunto :3.

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Después del tiempo incómodo de presentaciones, pasamos a tener un tiempo a solas mientras se organizaba todo lo del almuerzo. Ryan aprovechó para mostrarme todo los rincones que se pudieran dar a conocer. Es una mansión inmensa, y por lo tanto, conociendo ya un poco más al señor Mora Azul, puedo darme cuenta porqué su lejanía ante estos entornos.

— Descuida, puedo apostarte que solo le tomará unos días aceptarlo.

Lo miro con serenidad y luego dirijo mi vista al frente. Suelto un suspiro.

Ahora nos encontramos en el frente de toda el área, un poco a la derecha de las escaleras. Hay un pequeño espacio, acompañado de unas gigantescas macetas que portan algún tipo de plantas. Apoyados en estas, observamos todo el panorama del alrededor, mientras el viento nos acaricia con algo de rudeza.

Me encuentro con los brazos cruzados, mientras pasa por mi cabeza toda esta situación.

— Oye —ambos giramos el rostro y nuestras miradas se encuentran—, ¿por qué te gusta estar en la zona baja? —cuestiono, curiosa.

A este punto ya estoy consiente de que a Ryan le gusta estar un poco alejado de todo esto. Sabemos que no puede zafarse, pero también sé que le agrada aprender el oficio, todo el entorno del aprendizaje administrativo y demás.

— Mía, a mi no me interesa lo que es clase baja o alta, solo el hecho de como está constituido eso, es decir, la calidad de vida de cada lado; la cual quisiera que fuera igualitaria —desvía su vista al frente nuevamente y pasan unos segundos hasta que vuelve a hablar—. Me gusta disfrutar de mi pueblo completo, encuentro felicidad en ambos lados, aunque siendo sincero, disfruto mas de la tranquilidad fuera de mi zona...

Vuelve a mi regalándome una complaciente sonrisa. Curvo mis labios igual y asiento, comprendiéndolo y aceptando que me gusta cada vez más lo que es.

Tras unos segundos, me da una repasada de arriba abajo y mi cuerpo no puede evitar estremecerse. Joder, no debería hacer eso por estos entornos. Me observa con tranquilidad.

— No te lo había dicho, pero estas hermosa hoy —declara y su mirada pasa a ser mas intensa sobre mis ojos—, eso me hace querer llevarte a otra parte —añade sin una pizca de gracia, mas bien con bastante seriedad.

Mis ojos se abren un poco y mi corazón empieza a acelerar su ritmo sin yo poder hacer nada para evitarlo. Me va a matar un día, puedo jurarlo.

— ¡Ryan! —le doy un manotazo en el hombro—, te estás poniendo muy pervertido últimamente —niego mientras río y desvío mi vista.

Escucho que suelta una risa.

— ¿Eso por qué?, no he comentado nada de cosas sucias.

Rio y tallo una mano en mi frente, negando. Este estúpido, cada día más atractivo y genial.

— ¿Por qué dejaste de ser un idiota conmigo, ah? —pregunto divertida, girando mi rostro hacia él.

En un momento, se acerca y rodea mi cintura con sus abrazos, acercándome más a él. Yo sonrío como idiota colocando mis manos en sus hombros.

— Te dije que esas cosas no funcionan contigo... por lo menos no mucho —ladea su cabeza.

— Bueno, pues como ya ves, de mi parte casi soy un caso perdido de Mia versión Elektra contigo —aprieto mis labios—, no me agrada mucho eh —le advierto con expresión desafiante.

Da una carcajada.

— Bueno, hay que ir acostumbrándose limoncito —dice.

Dicho eso, une sus labios a los míos en un instante y yo me derrito en la gloria.

 

 

 

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Miércoles.

 

Largo día de trabajo hoy, por suerte, hoy Ryan pasará por mi para ir a caminar por la plaza. Me gustó la idea ya que así puedo aprovechar para observar una y otra vez embobada, el local que he querido desde hace un tiempo para mi futuro negocio. Cada vez que lo veo me enamora más.

Ya no hay nadie en el lugar, el señor Marcus que es el último en irse ya se ha marchado y yo me encargo de cerrar el lugar, como siempre.

Me aproximo a acomodar una última mesa y entonces escucho la campanilla de la puerta. Giro de inmediato y observo al chico guapo que viene hacia mi. Le regalo una sonrisa y me acerco a él, quedando a muy corta distancia de su anatomía.

— Hola galán —remuevo un poco el pañuelo que llevo en mano y paso por su lado para ir en dirección a la mesa cerca de la entrada. Noto que me sigue de cerca—, ya casi termino, solo déjame...

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La información que ofrecía se frena cuando percibo su cuerpo muy, muy cerca de mi. Giro instantáneamente y quedamos mas cerca que de costumbre. Lo observo y noto algo en sus ojos. Trago grueso.

Empieza a caminar lentamente, haciéndome retroceder. Nos detenemos cuando mi espalda choca con la pared que divide la entrada.

Extiende su brazo izquierdo hasta la pared, al lado de mi cabeza para apoyarse. Escudriña todo mi rostro y me empieza a costar respirar.

— ¿Sabes que te vez muy linda cuando trabajas? —susurra muy cerca de mis labios, con sus ojos fijos en los míos.

Luego de eso, estampa sus labios en mi boca. Esta vez es un beso deseoso y apasionado. Su lengua pide permiso para invadirme y sin objeciones se lo concedo. Diablos, es una sensación increíble. Como si estas estuvieran hechas la una para la otra. La sincronía es perfecta mientras nos besamos con furor. Entonces, su otra mano desciende por mi pierna y la levanta en un sutil y rápido movimiento, envolviéndola en su cadera y acercándome mas. Un movimiento exquisito que despertó aún más el deseo. Su mano se posó en mi muslo mientras nuestros labios bailaban la mejor melodía antes tocada en el mundo.

Pasa a enterrar su rostro en mi cuello lo que me hizo suspirar con esmero y cerrar mis ojos. Un placer inmenso nos invadió.

— Te quiero Mia —confesó sobre mi piel.

No puede evitar asomarse en mi una gran sonrisa entre la fatiga y la satisfacción.

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Ayyy estos tortolitos, jajaja. Bueno, este es el penúltimo capítulo, la próxima actualización es nuestro final y luego está el epílogo😢. Les deseo mucho amor entre vainilla y limones (muy tonto, pero así soy jaja).

M.

Su Realidad Y La MíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora