La mujer tormenta se ha despertado
ha visto que llegaba el invierno
y me ha matado.
Ha cogido la artillería pesada
y se la ha escondido bajo la almohada
esperando una próxima víctima,
valiente de meterse en su cama.
La mujer tormenta
Afila cuchillos con las uñas
mientras te susurra versos de Neruda.
Entre asalto y asalto llora,
está desnuda,
no hay cuerpo de flores
que la cubra.
Su cuerpo de flores
se lo quedó el mes de Abril
creándola una bonita cicatriz
la cuál me permite curarla a versos
dando tiempo al tiempo
y sol al viento.
Hubiese sido un buen final
esto de querernos,
una pena
que me matases
ya hace tiempo.
