Tras la repentina muerte de su esposa el millonario empresario Trevor Argall se encierra en un mundo de total soledad, aislado en una vida totalmente diferente a la que llevaba, convirtiéndolo en un hombre arrogante y desinteresado por las cosas del...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Trevor fijo su vista en la mía. Sus ojos parecían por aquel par de segundos incluso atravesar mis propios pensamientos.
- Nunca había pensado en la posibilidad de dejar que alguien volviera a entrar en mi vida,porque fui yo mismo el que impidió que eso sucediera. Y no encuentro ahora explicación para decir lo que me sucede contigo.
- Trevor...- respondo interrumpiendolo.
- Sólo puedo decirte que cada vez que te miro a los ojos siento que todo estará bien.
Baje mi mirada en aquel momento,porque no sabía que responder a aquella confesión de Trevor.
- Lo estará. Prometo que lo estará - fue lo único que pude responder.
Limpie algunas lágrimas que se escaparon de mi rostro.
- Pero...
- ¿Pero? - levantó una de sus cejas.
- Pero no puedo quedarme más, Renzo es peligroso y no puedo quedarme en tu casa,por la memoria de Lilibeth no puedo permitirme estar a tu lado.
Como si fuera un mal chiste lo que acababa de salir de mis labios Trevor se soltó a reír.
- Lilibeth - susurró-. ¿Te preocupas por ella? ¿Sabes que diría de esto?
Negué con mi cabeza.
- Que me estaba tomando demasiado tiempo,porque su deseo era que continuara con mi vida y en tres años no lo hice. No lo hice porque no había llegado nadie a mi vida.
- Tú y ella era moldes perfectos , en cambio yo tengo demasiados problemas como para agregartelos a tu vida,mi pasado,la barrera creada por mi misma,yo....
- ¿Qué es lo que te preocupa? - me tomo por los hombros.
- ¡Tengo miedo! Tengo demasiado miedo de que vuelvan a arruirnarse las cosas,eso es lo que me preocupa. Ese pensamiento está clavado en mi cabeza. Martillando cada noche sin dejarme dormir.
- Alena, mi vida a comparación de la tuya no ha sido ni la cuarta parte,has pasado por demasiadas cosas dolorosas y sé que es lo que más te atormenta, se que estas encerrada en tu propio dolor por perder a tu hijo. Pero estoy seguro de que eres lo suficiente fuerte para superar esto,para cubrir al menos tus heridas con una capa de felicidad.
- Fui una pésima madre para él - Me cubro mi rostro con sus manos-. Le fallé,no lo protegí de ese monstruo.
- No tienes la culpa de nada,no eres la culpable- me abrazó con fuerza-. Esa terapia ayudará para qué te recuperes,me encargaré del resto.
Volví a abrir mis ojos encontrándome con los azules de Trevor.
- Voy a ir por un par de cosas a la cocina.
- Está bien- solté el aire de mis pulmones ya más aliviada.
No pensaba irme de su casa, no al menos esa noche.