Tras la repentina muerte de su esposa el millonario empresario Trevor Argall se encierra en un mundo de total soledad, aislado en una vida totalmente diferente a la que llevaba, convirtiéndolo en un hombre arrogante y desinteresado por las cosas del...
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Un solo pensamiento atraviesa mi cabeza en ese instante.
Los niños.
Corro al igual que esas mujeres hasta el lugar del que proviene el fuego.
Gritos, más gritos.
- Ayudaremos a los niños, necesitamos separarnos unas con otras – les indico, y ellas tratan de tomar todo con calma.
Hemos alertado a la policía de lo que ha sucedido pero ahora solamente nos preocupa sacar a los niños de allí sin que sufran las consecuencias.
El humo se empieza a incrementar, nos cuesta buscar a los pequeños, no me detengo yendo por cada habitación ayudando a que puedan salir de allí. Sus madres los toman en sus brazos, los alejan del peligro.
- Las habitaciones de atrás están cubiertas de fuego, ¡oh Dios! ¿qué haremos? – una exasperada Lía se acerca con los ojos cristalizados-. Mi hija esta allí – clama entre lágrimas.
- La rescataremos, lo haremos.
No puedo mantener la calma, no puedo permanecer serena con aquello. Lo que está sucediendo me tiene horrorizada. He ayudado a sacar algunos niños de las habitaciones, pero las de la parte trasera se han visto más afectadas.
- Consigue mantas, hasta que lleguen los bomberos nos encargaremos nosotras.
Lía toma las indicaciones y corre de regreso a los mueles de la fundación.
Avanzo por el pasillo cubierto de humo, me cubro la nariz como puedo pero debo detenerme cuando mi visión se vuelve borrosa.
Me apoyo sobre una de las paredes, respirando con dificultad.
- ¡Alena, Alena! – escucho gritos de alaguna parte no muy lejana de allí.
- Trevor – apenas puedo hablar.
- No te muevas de donde estás.
Siento sus pasos acercase a mi cuerpo que ahora se ha dejado caer sobre el suelo.
- Alena – me toma en los brazos despejando mis cabellos de mi rostro-. Mírame, ¿estás bien?
- Sí. Pero los niños, ve por los niños – le susurro una y otra vez.
Trevor gira su vista hacia el pasillo del fondo.
- Te sacaré primero de aquí – me carga llevándome por el pasillo a las afueras de la fundación.
Sus manos se enlazan a las mías, su rostro luce preocupado al verme allí intentado respirar con normalidad.
- No voy a dejarte sola – susurra.
- Estoy bien, ve por los niños.
Trevor aprieta su mandíbula, se aleja de mí dejándome al cuidado de algunas mujeres que han logrado salir ilesas. Lo veo cruzar las ventanas traseras, y después desaparecer en el interior de las habitaciones traseras.