Capitulo 6

21.6K 2.1K 402
                                        


La policía arrestó a Renzo, mientras otros dos agentes tomaban la declaración de Trevor. Me quede en una esquina a contemplar el escenario que se había vuelto tan común para mí.

Renzo detenido una vez más, declaraciones que al final no tenían ningún valor para la policía.

— Es posible que la llamemos señorita Bowen —el oficial de policía me había pedido mi declaración también de lo que había sucedido y yo sólo quería evitar a toda costa regresar a una estación de policía y hablar de lo que siempre hablaba.

— Está bien – respondí a lo que había dicho.

— Ya pueden llevárselo muchachos —le ordenó a los hombres que mantenían sujeto a Renzo que luchaba por zafarse de su agarre.

Trevor se acercó a mi lado para decirme que todo estaría bien, pero sabía que nada estaría bien.

— ¿Te dijo que aún sigue casada conmigo? —soltó Renzo sin más.

Trevor giró su vista hacia mí esperando a que negara aquello. Pero no lo podía negar porque era verdad.

— ¿No te lo dijo? —escupió con frialdad—. Así es, sigue siendo mi esposa, es mía y siempre lo será.

Apreté mis labios al igual que mis manos, temblé de rabia, de enojo.

— ¡No soy nada tuyo, no soy un objeto, no te pertenezco! —exclamé furiosa—. Quiero que desparezcas de mi vida, quiero que te vayas, sólo quiero eso.

— Ya lo veremos Alena —susurró antes de ser subido a la patrulla.

— Maldito imbécil —gruño Trevor apretando ambas manos creando puños.

Abalanzó su figura hasta donde estaba Renzo con la intención de volver a golpearlo

Lo detuve de uno de sus brazos para que pudiera calmarse.

— Trevor ya déjalo así —pedí.

— ¿Qué?

— Si lo golpeas puedes meterte en problemas, no quiero que vayas a la cárcel, se cuan horrible se siente.

Camine con dirección a mi casa, después de lo que había dicho Renzo sobre nuestro matrimonio Trevor tendría preguntas por hacerme, y no tenía la cara para responder las razones del porque no había dicho completamente mi historia con el psicópata.

— Alena, espera —me detuvo antes de que cruzase por la puerta.

Respiré profundamente.

— ¿Porque no lo mencionaste?

— Porque sentía vergüenza de que supieras que aún estaba casada con un monstruo. Lo que todos dicen suena tan sencillo. "Déjalo", "abandónalo". No he podido deshacerme de ese certificado de matrimonio, sigo atada de alguna forma a ese maldito maniaco.

— No estas atada a nadie, y tampoco puede tratarte como si fueras de su propiedad.

— Suena sencillo Trevor, incluso escucharlo de ti suena esperanzador, ¿pero sabes? Renzo no se va a detener. Cuando creo que se alejará y me dejará en paz, regresa.

— Pues esta vez no regresará.

— ¿Alguna vez te has preguntado cómo pudiste soportar ciertas cosas dolorosas provenientes de otra persona en tu vida? ¿Has tenido la sensación de escapar e irte a un lugar en el que nadie te conozca?

— Nunca he pasado por algo similar, no puedo responder esa pregunta.

— ¿Sabes que creo? Creo que piensas tanto en qué hacer con tu propia vida, que lo único que deseas es desparecer o morir.

Bajo tu PielDonde viven las historias. Descúbrelo ahora