Capitulo 16

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He pasado una tarde agradable junto a Trevor tratando de darle una nueva vista a la casa que compre junto a la suya, después de pensarlo muchas veces considere en la idea de que fuera un recinto para escaparme y escribir

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He pasado una tarde agradable junto a Trevor tratando de darle una nueva vista a la casa que compre junto a la suya, después de pensarlo muchas veces considere en la idea de que fuera un recinto para escaparme y escribir.

Había espacios de mi propio tiempo en los que buscaba estar sola, porque de otra manera mis ideas no fluirían. Así que con un poco de ayuda de su ayuda le dimos una nueva imagen, trajimos algunos muebles para poner en ellos unos cuantos libros y ampliamos el frente de este con un bonito jardín de flores.

Las chicas de la fundación habían también invertido tiempo en ayudarnos con la tapicería y el resto de decoración, las consideraba parte de la familia también, porque cada una de esas mujeres no tenía a nadie en sus vidas a quien acudir cuando estaban en problemas.

No la tenían hasta que dieron con la fundación, que se encarga de todo. Incluso de sus gastos médicos. Las historias son distintas, unas más dolorosas que otras, pero cada una de ellas ha sido valiente en tomar la decisión y el mejor camino para salvarse de la violencia a la que fueron sometidas.

Esa es una de mis principales razones para continuar con mi labor de ayudar a otros que lo necesitan. Quiero que sean felices.

Suspiro estirándome sobre el enorme mueble, he terminada igual de agotada a Trevor con lo de la remodelación que sólo deseo dormir y descansar mi cuerpo.

Aunque ahora lo que me robe el sueño hace algunas noches, sea otra cosa de la cual aún no estoy segura.

— Zac vendrá la próxima semana, ha dicho que ha conseguido el favor que le pediste, no sé a qué se ha referido.

— Estaba buscando un caballo, la fundación tendrá un evento la próxima semana de exhibiciones de talento y la temática ha sido sobre la granja. Así que le he pedido el favor a Zac de buscar un cuidador con un caballo de raza haflinger, y parece que lo ha encontrado.

— Caballos, ¿eh? —enarca una de sus cejas—. Eso me recuerda a viejos tiempos, cuando practicaba polo.

— ¿Polo? Quien iba a imaginarlo..., el gran y ocupado empresario Trevor Argall jugando polo con sus distinguidos amigos.

Trevor se sienta a mi lado y rebusca en el bolsillo de su pantalón algo en específico.

Un broche con unas iniciales.

— Era del club, gané tres años seguidos. Pasaba fines de semana celebrando con mis amigos mis triunfos, pero cuando sucedió lo de Lilibeth ninguno de ellos estaba para ser de apoyo. El dinero y la fama no sirven de nada. Los verdaderos amigos y las personas valiosas son las que también están en los momentos difíciles, no sólo en los que eres feliz.

— Concuerdo contigo —susurro apoyando mi cabeza en su hombro—. ¿Entonces que dices? ¿Noche de películas? ¿Cine improvisado en el jardín?

Bajo tu PielDonde viven las historias. Descúbrelo ahora