CAPITULO 24

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Vicky.

Terminamos de tomarnos un café y nos vamos hasta mi casa. Nahir seguro debe estar en la escuela, no pase a buscarla por que faltan dos horas para que salga.

Redrick no pregunto más nada, y agradecí por eso.

Realmente no quería hablar del tema, es una decisión que me iba a costar alma y cuerpo aceptarla. Ya hablé con Julián de este tema y crei...yo solo creí que me había contado todo, pero no es así.

Me mintió diciendo que no estaba casado y que ella había sido la culpable de todo. Quizá cambio y yo no me di cuenta de que las personas cambian.

Llegamos.

Saludo a redrick y me bajo del auto. A paso rápido me meto en el edificio y me meto al ascensor. No quiero saber más nada.

Cundo el ascensor se está por cerrar aparece Marcus. Lo dejare por que no es culpa suya lo que está pasando.

— hola Vicky—saluda.

— hola marcus—saludo— ¿que hacías?

— nada...me sentí muy mal aquella ves, me gustaría esta ves poder hablarlo en tu casa, si te parece—levanta las manos y las pone delante de su pecho.

— si, creo que está bien, si.—digo cuando no yo se que pasará.

Deja de llamar a la muerte, Vicktoria.

bien, gracias—se acuesta en el espejo que adorna el ascensor.

Se hace un silencio que alivia el bing del ascensor insinuando que ya llegamos.

Salimos con él siguiéndome por detrás, meto la llave en la puerta y la hago girar.

Cuando abro la puerta entro y cuelgo la chaqueta en el perchero.

— pasa, no hay nadie—le digo a el chico que se quedo parado afuera.

— bueno, ¿no está ese hombre con cara de asesino serial?—pregunta preocupado.

— no—me rio en su cara— no tengas miedo, pasa tranquilo. Toma asiento.

— toma asiento...—repite.

Sonrió— si es que me acostumbro a hablar como lo hago en el consultorio—lo miro— perdona.

Si sienta mientras que yo voy hasta la cocina en busca de agua.

— tienes muy linda casa Vicky—alaga.

— gracias—digo desde la cocina— me costo una vida tenerla.

No escucho respuesta. Cuando comienzo a asustarme agarro un cuchillo y voy a buscarlo lentamente.

— ¡ah!—gritó cuando se me aparece adelante con un ramo de rosas y chocolates.

Mira mi mano, en la que tengo el cuchillo— ¿acaso pensaste que era un asesino o ladrón?—inquiere con gracia— no puedo creerlo—se burla.

Sonrió— me has echo pegar el susto de mi vida—le agarro las cosas— son muy bellas, te lo agradezco—digo oliendo las flores.

— no tienes por qué agradecer—dice— era mi objetivo, que te gusten. Soy todo un Romeo—bromea.

— oh vaya...que gran romeo, ¿y tu Julieta?—pregunto sentándome.

Hace como que busca algo por la casa con la vista— no la estaría encontrando, tal vez llegue cuando lo pida—chasquea sus dedos- oh vaya, mi magia no funciona.

— ¿que ese no era Harry Potter?—pregunto con burla.

— oh, tienes razón—se frota la frente— me confundí, ¿romeo no era el que se metía por la ventana?—pone una mano en su cintura.

Deseos prohibidos (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora