Othello

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2 de agosto de 1945

Del asesino no se sabe nada todavía, ni siquiera puedo saber su apariencia pues lo último que mostró el cinematic récord de Adrián no sirve de mucho pues al parecer fue emboscado por la espalda con tal velocidad que cuando se dio la vuelta ya no había alcanzado a ver qué o quién lo atacó.

-- ¿Entonces no has sentido nada nuevo?

-- No, fue un gran alivio ya no tener esa cosa en mi espalda -- Fue lo que la aliviada voz de Ronald contestó .

-- Al menos sé que el antídoto al parásito funciona -- Suspiro -- Esa cosa ya ha cobrado la vida de varios ¿Sabes?

-- Sí pero tampoco se fié Othello san, el o la pobre que sea el portador debe estar muriéndose del dolor y asco que produce esa cosa.

-- ¡No digas eso! ¡Si el portador se muere sin antes ser atrapado el parásito buscará un nuevo cuerpo para mudarse!

-- Bien, bien, ya entendí... Ugh, casi me deja sordo Othello san. -- Othello solo respondió con una risilla nerviosa -- Othello san ya me tengo que ir, estoy en mi día libre y quisiera descansar un poco.

-- Como digas, te hablaré después Ronald san.

-- Hasta pronto Othello san, ah y nuevamente lamento la muerte de Crevan sensei.

-- Gracias Ronald, luego te hablo.

Colgó. Esta era la primera vez que hablaba con Ronald desde que se fue al extranjero, la verdad no sabía porque no lo había hecho antes, esa pequeña plática le despejo algunas dudas finales que tenía sobre el falso parásito.

Había sido una buena charla pero también supo agridulce cuando tuvo que decirle al chico que Crevan ya había muerto, era raro, nunca se le hubiera cruzado que su compañero iba morir de esa forma; a veces cuando era joven le gustaba imaginarse a los dos juntos en un laboratorio haciendo experimentos, jugando con los cuerpos, incluso poniendo su existencia en riesgo solo por aburrimiento.

Hubiera sido divertido que Adrián estuviera a su lado...

Pero no lo hizo, él eligió huir del mundo shinigami por amor hacía una hermosa joven que como todos los humanos, tenía los días de su vida contados. Othello varias veces le dijo que era una pérdida de tiempo pero claro, cuando uno esta enamorado ignora todas las voces ajenas.

Fue el amor lo que lo hizo un desertor.

Fue el amor lo que lo hizo desafiar las reglas de universales de la vida y la muerte.

Pero lo que él no sabía es que para ese punto, ese amor se había convertido ya en una obsesión. 

Y fue esa obsesión lo que lo convirtió en alguien egoísta que casi terminó por desaparecer en completa soledad.

Ahora ya nunca podrá verla a ver aunque sea en una próxima reencarnación.

Así es como termina la historia de un shinigami que se enamoró de una mortal.

Y la peor parte de esta historia se la lleva él al no haber podido hacer nada por su amigo, peor aún le toca la parte en la que ahora tiene que lidiar con las consecuencias de la última locura que hicieron juntos.

Irónico, se supone que el parásito sería el arma que pusiera la guerra entre parcas y demonios a favor de ellos en lo que duraba la guerra humana, se suponía que el parásito traería paz y lo único que ha traído hasta ahora es muerte, miedo y paranoia, incluso pareciese que la guerra en el mundo humano fuera a acabar más pronto de lo que él podría encontrar a su creación.

Diagnosis: False ParasiteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora