Camino a mi habitación sintiéndome algo confundida, el rey me saca de mis casillas muy a menudo. Encuentro a Légolas sentado en la puerta de mi habitación con una botella de vino y dos copas, siempre ha sido así, un niño.
- ¿Qué bueno que llegas, el vino está poniéndose algo tibio!- me dice Légolas, levantándose.
- Wow, aun recuerdas cual es mi favorito- digo mientras abro mi puerta
- Ven aquí sentémonos en el piso como antes- nos sentamos en la alfombra en silencio mientras destapa la botella y sirve ambas copas
- Esta delicioso, muchas gracias- le digo mientras saboreo despacio el dulce vino
- Había olvidado lo bien que sabe este vino- me dice sonriendo
- ¿Me dirás que no tomas vino mientras no estoy?
- Más o menos, normalmente tomo cosas más fuertes que este simple vino. Esto es solo jugo de uva embotellado- me mira con cara de superioridad
- Disculpa sino soy otros de tus amigos briagos.
- Disculpa aceptada- dice con una sonrisa de oreja a oreja
- Eres un idiota, siempre lo has sido, pero tal parece que con la edad te sale más natural.
- Y tú deja de comportarte como un robot, no todo tiene que ser tan correcto ni perfecto, Galadriel no está aquí, deja de comportarte como si te diera miedo vivir.
- ¡Que cinismo!- me intento levantar de golpe, me ofendió de verdad su comentario.
- Ah no, no iras a ninguna parte- me detiene tomándome fuerte de la muñeca y dándome un fuerte jalón.
- ¡Suéltame maldito elfo egocentrista y descarado!
- Mira quien lo dice, la señorita “soy la perfección hecha una elfo”- nos miramos de forma desafiante durante unos segundos hasta que no podemos soportarlo y comenzamos a reír a carcajadas.
- Vamos Légolas, acepta que extrañaste esto.
- No solo esto, te extrañe a ti, Norie…
- Yo también, no sabes cuánto… pero ya cambia de tema que me voy a poner sentimental
- Está bien, mmm dime ¿Qué fue lo que te dijo mi padre?
- Quería saber cómo marchaban las cosas con Galadriel
- ¿solo eso?
- Pues sí, solo me agradeció por venir y todo eso
- Te dijo algo sobre mi matrimonio ¿verdad?
- Sí, me dijo que no está de acuerdo, pero que aun así respeta tu decisión
- Que más te dijo
- Nada relevante
- Vamos, ambos sabemos que eso es mentira, habla por favor.
- Ok, pues a grandes rasgos me dijo que tu no amas a tu novia, y que no eres feliz
- Mmmm bueno, tiene algo de razón- contesta Légolas.
- ¿Qué?
- He de admitir que mi corazón no es completo para con ella, me decepciono una vez, y aunque la perdone porque era joven e ingenua, eso mismo no me permite amarla como lo merece
- ¿ya se lo dijiste?
- Si, y ella aun así acepto casarse conmigo, aunque no la ame de verdad.
- No te viene a la cabeza que solo lo hace por la posición y las riquezas
- Claro que sí, pero la verdad no me importa, tan solo no quiero estar solo, de todas formas, con quien me case será igual, el amor no será verdadero.
- Te quiero Légolas, no estás solo, siempre seré tu amiga
- Lo sé – mientras dice esto me abraza dulcemente, y puedo perderme en su perfume.
- La siguiente pregunta solo la hare una vez – la voz de una elfo al borde de estallar nos separa
- ¿Qué pasa Tauriel? - pregunta Légolas en tono enojado
- No me importa que hay entre ustedes, no me importa si tienen algún amor de adolescentes frustrados, ese no es mi problema, lo único que me importa es saber si esto va a afectar tu decisión de casarte conmigo Légolas.
- Para empezar bajas ese tono de voz Tauriel, que siendo tu prometido o no, sigo siendo el hijo del Rey, y para terminar casarme contigo o no es decisión mía, de lo cual no tengo que rendirte cuentas, así que guarda la compostura o de verdad me podría arrepentir de mi decisión.
Cierra la puerta y vete Tauriel. – Tauriel se va.
- ¿Qué te pasa Légolas? ¿Por qué la tratas así?
- Allí está por qué mi padre te dijo todo lo anterior- Légolas se levanta y se va.
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"Sin decir una palabra"
RomanceLegolas y Tauriel van a casarse, pero un antiguo amor aparece... Podrá el príncipe del bosque negro cumplir con su compromiso, o dejara que un amor adolescente lo consuma?
