mi alma gemela

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¿Qué fue lo que dijo mi padre? Me he quedado frio. Pongo atención y con mi oído elfo puedo alcanzar a escuchar la respiración de Norie, lo ha escuchado todo.  Miro a mi padre de forma suplicante, esperando que me diga que no hay nadie detrás  mío, el a su vez solo me sonríe y se limita a susurrarme “Se valiente Légolas”; escucho como Norie da unos pasos hacia atrás, dispuesta a irse, contengo la respiración, aprieto  puños y dientes haciéndome de todo el valor que tengo e incluso más. Por más impulso que decisión doy media vuelta rápido y de dos pasos la alcanzo tomándola del brazo, provocando que ella se pare en seco pero sin mirarme. “Creo que ustedes tendrán mucho de qué hablar, los dejo solos” dice mi padre como despedida y al irse cierra la puerta tras de sí.

-          Dime que escuchaste todo Norie, ¿no es verdad?- ella solo asiente, yo busco su mirada pero ella clava sus ojos en el piso- ¿Por qué no me miras a los ojos?- pregunto con desesperación en la voz, pero no obtengo respuesta- ¿contéstame Norie?- le digo casi gritando a la vez que la tomo por los hombros

-          Tengo miedo- responde de forma casi inaudible, lo que provoca en mi mucha ternura

-          ¿Sabes cómo me siento? Estoy aterrado- le digo suavizando mi voz- Tengo tanto miedo que siento que voy a vomitar, pero sabes algo, si te vuelvo a ver con Elladan me muero. Y si te vas y te casas ese mismo día me quito la vida. Ya lo entendí, y aunque te puedo asegurar que en todos los años que llevo de vida jamás algo me había dado tanto miedo como el confesarte lo que siento, prefiero pasar por esto que dejarte ir. ¡No te iras, te quedaras aquí conmigo!- por fin consigo que Norie me mire, yo suelto sus hombros y me dedico a mirar en esos ojos, están cristalinos, como si fuera a llorar en cualquier momento.

-          ¿y si yo no quiero quedarme aquí? ¿Qué harás?- responde, intentando que su voz se escuche firme, pero no lo logra, su voz se quiebra. Yo solo  muerdo mi labio inferior y sonrió con malicia.

-          Por favor Norie… ¡tú naciste siendo mía!- tomo su cintura y la aprieto contra mi cuerpo, a la vez que mis labios se apoderan de los suyos en un apasionado beso. Después de unos segundos ella me corresponde con la misma intensidad, la empujo un poco hacia atrás haciendo que retroceda unos pasos hasta quedar su espalda contra la puerta, nos separamos por instantes para tomar aire pero volvemos a besarnos. Con las yemas de mis dedos acaricio sus mejillas, bajo por su cuello hasta lo que deja descubierto del pecho su vestido, ella da un pequeño salto al notar mis caricias tan cerca de sus pechos- Tranquila, no te hare nada, al menos por ahora- susurro en su oído, a lo que ella solo asiente. Después de un rato más despegamos nuestros labios, controlando la agitada respiración que nos queda a ambos. Nos miramos a los ojos con la expresión muy seria durante unos diez segundos, hasta que comenzamos a apretar los labios para evitar sonreír. Cinco segundos después estallamos en risas y nos abrazamos…

-          ¿de qué te ríes?- Le pregunto, controlando mis carcajadas

-          La verdad no sé si es por nervios, porque me siento incomoda o porque por un momento creí que me violarías- me responde volviendo a reír- aparte ni sabes besar, me mordiste como tres veces

-          ¿Qué no se besar dices? Jajaja si casi te me desnudas niña. El violado iba a ser yo-

-          ¡Idiota! Jajajaja, ¿bueno y tú de que te reíste? ¿también te sientes incomodo?- me pregunta intentando mantener la compostura

-          Para nada-miento- solo me rio porque ya viéndote así fijamente, tienes cara de loca- vuelvo a estallar en risas, provocando que me dé un leve golpe en el pecho con su puño izquierdo, mientras que con su mano derecha aprieta su estómago y se encoje un poco para volver a reír. Reímos los dos, como tontos. Esto es lo que más amo de ella, es mi mejor amiga, mi cómplice… es mi alma gemela.

"Sin decir una palabra"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora