Mientras en el despacho del rey Thranduil)
- Si te he citado el día de hoy es tan solo para conocer los detalles del porque me avergonzaste delate de todos mis consejeros y demás invitados. Creo que merezco una muy buena explicación de asunto, así que habla.
- Debo disculparme rey Thranduil, fue solo un ataque de pánico y celos, encontré a su hijo abrazando a esa estúpida elfa de Lothlorien. Yo ya había expresado mi sentir respecto a la forma en como la trata el príncipe, pero tal parece que al que era mi prometido no le importó, ella es más importante que yo.
- Pero claro Tauriel, ella es más importante que tú, te diré esto solo porque veo que no entiendes que es lo que en verdad está pasando aquí. Norie, ella y Légolas crecieron juntos
- Eso ya lo sé- interrumpió Tauriel
- Es mucho más que eso, Norie, es hija de Erinel. Una de mis más queridas y cercanas amigas. Entre nuestros hijos de creo el mismo lazo, y cuando la madre de Norie murió yo la crie como mi hija. Así que, si quieres mi consejo, y de verdad amas a mi hijo, no intentes interferir. Tendrás que convivir con el hecho de que ellos siempre van a intentar estar juntos. Retírate por favor.
(De vuelta con Norie)
De verdad estoy confundida, no sé qué fue en realdad lo que paso entre el príncipe y yo. No tengo tiempo de pensar, creo que solo dormiré. Alguien toca a mi puerta, dudo unos segundos si abrir o no. Escucho que los pasos se alejan de mi puerta. Espero unos segundos más, me levanto y abro un poco mi puerta, no hay nadie pero en el suelo hay una bandeja de plata, con un poco de pan y algunas frutas. Me agacho a recogerla, la tomo entre mis manos y camino hasta la mesa pequeña que esta junto a mi cama. Tomo una manzana y empiezo a comerla con desesperación, el día de hoy no he probado comida. Estoy muy hambrienta. De pronto siento que un trozo de manzana se queda un poco atorado en mi garganta, lo que me obliga a toser…
- Un mordisco a la vez- dice una voz femenina a mis espaldas, haciendo que me sobresalte un poco- disculpa no quise asustarte
- Tauriel, no esperaba verte aquí- le miro muy sorprendida, ¿Qué hace ella aquí? ¿no me odiaba?
- Solo vine para traerte algo de comer, no te presentaste ni siquiera al desayuno- me sonríe de manera muy dulce
- ¿Tu trajiste la comida?- ella asiente levemente- ¿esta envenenada verdad?- pregunto de forma cómica
- No, no te haría daño. Mira, es mi forma de disculparme, mis problemas con Légolas no son tu culpa, no me tomes a mal lo que paso. Estaba muerta de celos, vamos tu eres mujer, me comprendes.
- No te preocupes Tauriel, creo que tú también mereces una disculpa, mira entre Légolas y yo no hay nada te lo juro, es como mi hermano, pero tienes razón ya no debe ser así, ahora tú debes ser a la que llene de atenciones.
- Yo siento que hay algo más entre ustedes, fue por eso que actué tan furiosa
- Te puedo asegurar que no, mira te contare un secreto- mientras le digo esto le indico con la mano que nos sentemos en mi cama- se podría decir que tengo a alguien especial
- ¿en serio?- me pregunta con una sonrisa que le ilumina el rostro
- Si, se llama Elladan, es el hijo de Lord Elrond, es uno de los príncipes de Rivendell, así que créeme cuando te digo que yo no soy rival para ti, nada de eso. Mírame como tu cuñada, o algo parecido.
- Me agradas Norie, no tengo nada en tu contra, y espero seamos amigas, bueno tienes que dormir. Nos vemos mañana- mientras dice esto se despide con la mano y se va.
Genial, ahora esta chica quiere que seamos amigas. Aparte creo que hable de más al decirle lo de Elladan.
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"Sin decir una palabra"
RomanceLegolas y Tauriel van a casarse, pero un antiguo amor aparece... Podrá el príncipe del bosque negro cumplir con su compromiso, o dejara que un amor adolescente lo consuma?
