Una noche completa sin dormir, ni siquiera me he dado cuenta como amaneció. Estoy muy nerviosa. Creo que un año no ha sido suficiente para planear una boda, es la boda de mi hija y ella confía en que yo me encargare de que todo salga perfecto. Lo genial de todo esto es que Yani decidió que la boda se llevara a cabo en el reino de los bosques, al menos aquí conozco gente que puede ayudarme. Debo confesar que estoy algo sentimental, claro nunca al grado de su padre, Elladan ha llorado varias veces esta semana, dice que aún no es tiempo de dejar a su pequeña. Busco mi vestido color azul rey con detalles en negro y plata y después de darme un refrescante baño y cambiarme alguien toca la puerta de mi habitación.
- Bueno días mi lady
- Hola Légolas, buenos días- le contesto al guapo elfo que acaba de entrar a mi habitación. Viene ya con su ropa de gala, listo para la boda. Túnica color plata con bordados dorados y verdes, su cabello aun húmedo sin peinar y una caja en sus manos.
- Espero no importunarte Norie, solo quería traerte algo- abre la caja y en ella se encuentran dos tiaras de plata, su estructura tiene forma de hojas e incrustaciones de piedras preciosas- Eran de mi madre y mi padre- dice Légolas mientras me pone en las manos la que perteneció a su mamá.
- Las recuerdo, esta se verá hermosa en mi hija.
- No es para tu hija, es para ti Norie, son para nosotros- esto último lo dijo con algo de ilusión y melancolía en su mirada- siempre quise que las usáramos juntos, y creo que esta es la ocasión. Así que por favor no la rechaces
- Sera un placer usar la tiara de tu madre, es un honor. Siéntate, arreglare ese desastre de cabello- le digo riendo, el obedece y se sienta en la esquina de mi cama. Pongo un poco de aceite de almendras dulces en mis manos y con mis dedos comienzo a dar un suave masaje a sus sienes siguiendo hasta su cabeza y terminando en su cuello y hombros, Légolas solo cierra los ojos y suspira. Peino su cabello con mis dedos, alaciando cada hebra dorada.
- ¿Dónde está Elladan?- me pregunta casi en un susurro
- Fue a recibir a Aragorn y a su hermana. Iba a esperarlos en los límites de reino. Se fue hace una hora. ¿Estás nervioso por la boda?
- Un poco. Aun me siento joven para ser suegro- contesta con una sonrisa hermosa- pero estoy muy feliz, mi hijo esta perdidamente enamorado de tu hija y eso hace que mi corazón se alegre.
- Tu cabello ya está.
- Me permitirías arreglar el tuyo- pregunta poniéndose de pie, a mi altura, muy cerca de mi
- Tú no sabes trenzar Légolas- respondo riendo
- No lo trences, úsalo libre como antes. Vamos siéntate- me dice y yo obedezco. Légolas repite lo que yo hice con su cabello en el mismo orden.- Ya está. Que hermosa te vez, como un lirio al pie de un claro riachuelo. Mirarte es una bendición para mí, no hay belleza que se compare Norie, mi amada estrella.- toma la tiara y la pone en mi cabeza yo hago lo mismo con la suya, la tomo entre mis manos y él se inclina para que pueda colocarla sin tener que pararme de puntitas. Después de colocársela, el vuelve a su posición, clava sus ojos en los míos y me sonríe. Luego de un segundo de silencio, de solo mirarnos, Légolas toma delicadamente mi cintura y me acerca más a él, coloca mis brazos alrededor de su cuello y junta su frente con la mía. Empieza a mecerse de un lado a otro intentando bailar muy suave, yo solo sigo sus pasos. Y el comienza a cantar una dulce canción, una que ambos conocemos, una que prometimos una vez bailar juntos.
Tu lugar es a mi lado hasta que lo quiera Dios
Hoy sabrán cuánto te amo cuando por fin seamos dos
Yo nunca estuve tan seguro de amar así sin condición
Mirándote, mi amor, te juro cuidar por siempre nuestra unión
Hoy te prometo amor eterno
Ser para siempre tuyo en el bien y en el mal
Hoy te demuestro cuánto te quiero
Amándote hasta mi final
Lo mejor que me ha pasado fue verte por primera vez
Y estar así de mano en mano es lo que, amor, siempre soñé
Creo que tenía la intención de seguir cantando, pero esta se esfumó cuando acerque mis labios a los suyos. El contesto a mi insinuación sellando el beso, rozando sus labios con los míos, para fundirnos al final en uno solo, aspirando el aliento del otro, reafirmando con ese beso nuestro lazo indestructible. Una unión que durara para siempre; porque yo siempre viviré en su corazón, y el siempre vivirá en el mío.
_________________________________________________________________
Un dulce momento mis lectores. Por cierto la canción es de Il divo, se llama hasta mi final y es de mis favoritas. Los derechos le pertenecen a ellos (la verdad no se de quien sea la canción, solo dejo claro que no es mía) Un beso gigante a quienes se toman la molestia de leer.
ESTÁS LEYENDO
"Sin decir una palabra"
RomanceLegolas y Tauriel van a casarse, pero un antiguo amor aparece... Podrá el príncipe del bosque negro cumplir con su compromiso, o dejara que un amor adolescente lo consuma?
