Cap. 20 Que estas enamorado de ella

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CALEB

Este verano ha sido muy confuso. Nicole me llamó un día, borracha, diciendo que quería hablar conmigo. Al día siguiente me bloqueó, y no sé por qué. Desde aquel momento no he dejado de pensar en ella ni un solo segundo. Por mucho que ahora Dulce sea mi novia, mi cabeza solo se centra en Nicole. Para ser sincero, creo que incluso antes de esa llamada ya pensaba en ella. Creo que desde el momento en que la besé, supe que algo había cambiado. Sus labios carnosos sobre los míos… fue una sensación increíble. Desde aquel beso, ni siquiera Dulce ha conseguido eclipsarlo. Pero lo mejor será olvidarla. Ella no quiere saber nada de mí, y quizás así sea mejor para no hacernos más daño.

Fue entonces cuando llegué a la puerta de la escuela. Me bajé del coche. Dulce se puso a mi lado y besó mi mejilla. Me quité las gafas de sol, y mis ojos no pudieron evitar posarse en una chica preciosa que estaba justo enfrente. Ella giró la cabeza, pero aun así pude ver su perfecto perfil. Llevaba una camiseta corta que dejaba al aire su precioso abdomen. Su cabello castaño estaba recogido en una trenza lateral perfecta. No podía dejar de mirarla, hasta que una mano golpeó mi hombro.

—¡Hey! Se te van los ojos con esa niñata —me dijo Dulce.

—¿Pero qué dices? Además, no la conoces, no sabes si es una niñata.

—¿Tú eres ciego? Es Nicole, la que el año pasado iba detrás de ti como una loca.

Entonces la volví a mirar. Estaba con Judy. ¡Sí, era ella!

—¿Nicole?

—¿Qué más te da esa niñita? Vamos a clase.

Dulce me tomó del brazo y entramos al instituto junto con el resto de los alumnos. Vimos las listas. Por desgracia, no estábamos en la misma clase, pero vi que Nicole sí estaba en la mía. ¿Y si me toca sentarme a su lado? ¿Qué le voy a decir?

—Vaya, no nos toca juntos… Bueno, ¿nos vemos en el recreo? —le dije a Dulce mientras le acariciaba la mejilla.

—Claro —respondió. Me besó los labios y se fue a su aula.

Yo me dirigí a la mía. Antes de abrir la puerta suspiré. Entré… y, justo como imaginaba, todos estaban ya dentro. El único sitio libre era al lado de Nicole.

—Señor Donson, ¿se piensa quedar ahí todo el curso? —preguntó el profesor. No podía creerlo, tendría que sentarme a su lado.

—Em… tal vez…

—Deje de hacer el idiota y siéntese junto a la señorita Holis.

Me senté junto a ella. Al segundo, mi corazón se aceleró a mil por hora. La miré de reojo y pude ver sus ojos fijos al frente, indiferentes. Sin controlar mis impulsos, mi boca se abrió:

—Hola.

—Hola —respondió sin mirarme.

—¿Qué tal el verano?

—Bien.

—Creo que deberíamos hablar.

—Yo creo que lo que debemos hacer es dejar de hablar. Quiero escuchar al profesor.

Y así fue como Nicole me calló la boca sin ningún tipo de vergüenza.

—Estás… algo diferente.

—¿Diferente?

—Sí, como… cambiada.

—La verdad, lo que tú pienses de mí me da igual. Y deja de hablar, por favor. Quiero atender.

—A eso me refiero…

—¡Silencio! —dijo, mirándome fijamente.

—Vale, perdón.

EL AMOR DE TU MIRADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora