-¿Qué pasa, Nicole? ¿Por qué me traes aquí? -preguntó Aden, mirándome a los ojos mientras nos sentábamos en un banco.
-Tengo que hablar contigo de algo importante.
-Bueno, pues... tú dirás.
-Verás, Aden... hace tiempo que sé que tus sentimientos hacia mí son más fuertes que una simple amistad. -Bajé la mirada hacia mis manos.
-Sabía que tarde o temprano te darías cuenta.
-Aden, eres un chico increíble. Eres atractivo, amable, educado, atento... pero no quiero arriesgar nuestra amistad. Además, no siento lo suficiente por ti como para intentar ser algo más.
-Ya... pero, Nicole, sé que en algún momento, aunque haya sido breve, también sentiste algo por mí, ¿verdad?
-Pues sí, la verdad es que sí, Aden. Pero luego conocí a... a...
-A Caleb...
-Aden, yo... lo siento.
-No pasa nada. No tienes que pedirme perdón ni nada por el estilo. A mí lo único que me importa es que seas feliz. Eso sí... como ese tipo te haga daño, se las verá conmigo.
-Gracias por entenderlo, Aden. Eres un gran amigo.
-Tú también eres una gran amiga. -Agarró mi mano con la suya-. Espero que esto no arruine lo que tenemos.
-Claro que no, tonto. Siempre serás mi mejor amigo. -Le abracé con fuerza-. Bueno, si no te importa, tengo que irme. -Me separé de él.
-Claro.
De repente, Aden me sujetó del brazo, asustado por algo que vio en mi piel.
-¿Qué es eso que tienes ahí? -Pasó su dedo suavemente por una mancha morada en la cara interna de mi brazo. Gemí de dolor-. ¿Qué te ha pasado? Es muy grande... espera, aquí tienes otro, y más grande.
-Na... nada. Solo me caí de la cama. -Intenté cubrirme el brazo con la manga.
-Eso no es verdad, Nicole. Esos moratones no se hacen con una simple caída. -Me tomó el rostro y capturó mi mirada, que yo evitaba mientras los ojos se me llenaban de lágrimas-. Nicole, mírame.
Así lo hice.
-¿Te han pegado?
Asentí en silencio, las lágrimas resbalaban por mis mejillas mientras bajaba la mirada.
-¿Quién? -guardé silencio-. ¡Dime quién, porque te juro que le parto la cara!
-Fue... fue Dulce. -Apenas pude pronunciar su nombre, y al hacerlo, las imágenes de aquel horrible día volvieron a golpearme como una pesadilla.
-¿Quién es esa tal Dulce? ¿Y por qué te ha pegado?
-Es... es la novia de Caleb.
-¿Pero por qué te pegó? ¿Hiciste algo con él?
-No, de momento él y yo solo somos amigos, pero es muy celosa. Cuando se enteró de que quedé con él, creyó que era una cita. Y cuando me vio en el instituto... me atacó.
-Cuéntamelo todo -pidió, serio.
Tomé aire profundamente y comencé:
-Está bien. Te lo contaré.
> Iba tranquilamente por el instituto cuando una mano delgada me agarró bruscamente del brazo. Al instante, me crucé con su mirada azul, fría como el hielo. Su expresión reflejaba una furia que jamás había visto en nadie.
-¿Dulce...? ¿Q-qué haces?
-¡Me has traicionado! ¡Tuviste una cita con Caleb! -gritó furiosa.
-¿Qué? ¿Cómo que una cita? No... Caleb y yo solo quedamos como amigos.
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EL AMOR DE TU MIRADA
Teen FictionEn esta historia descubriras el amor ente Nicole y Caleb, Nicole es una chica inocente que se enamora locamente de su compañero de pupitre, Caleb, el típico chico popular que solo juega con las chicas, se hacen muy amigos pero cuando Nicole cree que...
