Cap. 36 Paris

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1 SEMANA DESPUÉS...

Nicole
Ha pasado una semana. Al final, Christopher ha aceptado que estoy embarazada y que voy a tener al bebé. Caleb no ha venido ni un solo día al instituto desde que rompimos, pero hoy, si no viene, iré a su casa. Por mucho que ya no estemos juntos, tiene que saber que estoy esperando un hijo suyo.

Estaba en clase, sin parar de mirar la puerta esperando que apareciera Caleb. Cuando pensé que no iba a venir, de repente la puerta se abrió y entró él. Con la mirada fría, me miró y se sentó a mi lado, lo más lejos posible de mí, pero el profesor siempre nos obliga a ponernos en el mismo sitio.

Ni siquiera me hablaba ni me miraba. Era un dolor inmenso que tenía que soportar. Sonó el timbre del recreo y rápidamente Caleb cogió su mochila y salió por la puerta. Yo salí detrás de él y vi cómo se escondía en un rincón del patio. Fui hacia él y pude oír que estaba llorando.

—Caleb...

—¿Qué cojones haces aquí? —dijo mientras se secaba las lágrimas—. ¿Me has seguido? ¿Para qué? ¿Para hacerme más daño?

—Caleb, no podemos seguir así.

—Tú y yo no estamos ni estaremos de ninguna manera. Terminé contigo la semana pasada, ¿no te acuerdas?

—Caleb, yo te amo.

—¿Sigues mintiendo? Tú nunca me amaste y, aunque fuera verdad, yo ya no te quiero.

Eso me rompía el corazón. Sabía que era mentira, pero aun así, me dolía.

—¿Me vas a decir que ya no me quieres, que no me echas de menos? ¿Por eso estabas aquí llorando?

—Joder... ¡Claro que te quiero, claro que te echo de menos! Pero lo mejor para olvidarme de ti es fingir que esto no me duele.

Dio un puñetazo en la pared.

—¿Cómo pudiste hacerme esto?

—Caleb, yo... —Él se acercó, agarró mis muñecas con fuerza, me miró fijamente a los ojos y me besó apasionadamente. Se separó mientras seguía mirándome. Le pregunté—: ¿Por qué?

—Porque te quiero y necesitaba hacerlo. Pero se acabó, Nicole. Esta ha sido mi última muestra de cariño hacia ti. No esperes que vuelva a hablarte, mirarte y mucho menos besarte, nunca más. ¿De acuerdo? Aléjate de mí todo lo posible porque no quiero tener nada que ver contigo.

—Caleb, lo siento.

—Cuando yo te rompí el corazón, te dije lo siento un montón de veces y jamás me perdonaste. No esperes que yo lo haga ahora.

Empezó a alejarse de mí.

—¡Caleb, espera! Tengo que contarte algo importante —dije corriendo detrás de él.

Se giró hacia mí:

—¡No me interesa!

Se volvió y siguió alejándose.

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HORAS MÁS TARDE...

Nicole
Estoy tumbada en mi cama y sus palabras retumban en mi cabeza:

"Se acabó. No esperes que vuelva a hablarte, mirarte y menos besarte. Aléjate de mí todo lo posible porque no quiero tener nada que ver contigo."

Cada vez que escucho esas palabras, una lágrima se escapa de mis ojos. Si el resto del año va a ser así, no podré soportarlo ni yo ni mi bebé. Y la solución está clara: irme.

¿A dónde? Recordad que siempre me ha gustado bailar.

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UNA SEMANA DESPUÉS...

—¿Estás segura de que no quieres que le diga nada?

Asentí.

—¿Aunque me pregunte?

—No le digas nada, Judy. Es lo mejor. Quería que me alejara de él, y eso voy a hacer.

La abracé justo cuando llegó Christopher con mis maletas.

—Bueno, Nicole, cuando consiga librarme del trabajo iremos a hacerte una visita —puso su brazo alrededor de Judy—. Y quiero que nos informes de cómo está esta bolita.

Puso su mano sobre mi vientre.

—Oh, Christopher —lo abracé con fuerza—. Siento irme así, pero es algo que necesito.

—Nicole, sé que lo primero es tu salud, la tuya y la del bebé. Es lo único que importa. Además, vas a cumplir tu sueño.

"Última llamada para el vuelo a París."

—Adiós, os quiero muchísimo.

Abracé a Chris y a Judy, sabiendo lo mucho que los iba a echar de menos. Me separé de ellos y me perdí entre los pasajeros, dispuesta a aceptar esta nueva etapa de mi vida.

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EL AMOR DE TU MIRADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora